Pese a los discursos políticos que siguen despotricando contra el sistema financiero, este sector resultó uno de los más perjudicados por la devaluación. En 2003, los bancos registraron pérdidas por $ 4.800 millones y acumulan un rojo superior a los $ 21.000 millones desde la salida de la convertibilidad. Pero este panorama comenzó a revertirse lentamente desde noviembre pasado y se consolidó en diciembre, que mostró ganancias para las entidades privadas de $ 240 millones. El Banco Central reveló que espera buenos niveles de rentabilidad para 2004, debido a la reducción de las tasas de interés para la captación de depósitos y el aumento gradual del crédito (todavía concentrado en líneas de corto plazo). Si bien los bancos están muy líquidos, ya que tendrían más de $ 11.000 millones para salir a prestar, continúan sufriendo un problema de solvencia. Esto se debe a que tienen una fuerte exposición en títulos públicos, que se agravó por las distintas compensaciones otorgadas por el Estado por medidas como la pesificación o indexación asimétrica. Continúa siendo alarmante la morosidad de la cartera crediticia del sector privado, que asciende a 35,2%, aunque el principal problema se concentra en la banca pública, con 46,8%.
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