Si desde el lenguaje ortodoxo del mercado bursátil hay que hallarle una definición, al pésimo conjunto de indicadores que dio inicio a la semana, no puede encontrarse otro que el clásico de: «corrida». Esto corresponde a un deslizarse de precios, alentado por volumen en franco aumento respecto de lo anterior y con el quiebre de límites virtuales de parte de la oferta. Sumo nerviosismo, posiciones que no se ofrecen -sino que se lanzan al ruedo sin interesar exigencias que coloquen los compradores, con tal de que sean tomadas-y con un dato agregado, muy simbólico, como lo es el haber perforado en cuestión de un par de ruedas, nada menos que dos pisos de centenas. Derribado al cabo de la semana anterior el de los 1.900 puntos, en la víspera se vio atravesado largamente -y sin defensa alguna-el que corresponde a los 1.800 puntos. El Merval con mínimo que puso los pelos de punta -apenas 1.722 puntos- un máximo de 1.802 y concluyendo con cierto rebote desde el fondo del pozo: 1.751 puntos.
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Diferencia de más de 3% en el Merval, llegando a 3,7% para el BURCAP. Impacto en la línea de flotación. En el exterior se vio otro derrape fuerte en Brasil, con 2,8%, a pesar de cierto rebote del Dow, pero se reiteró lo del jueves y viernes: Buenos Aires, a la hora de bajar está cayendo más que los demás... Y ahora ...la nave insignia juega notablemente en contra, a la inversa de como lo hacía en marzo y abril. Tenaris, con 420.000 acciones declinó 4,4% en sus precios. Incidencia fatal para el ponderado clásico, más en el BURCAP, y la baja general acaso haya que encontrarla en el «M.AR» -sin Tenaris- con más suave 2,4% en el día. Si se busca un rasgo rescatable: el haber rebotado desde el mínimo. Los $ 101 millones de efectivo hablan de fuerte ritmo en la depuración. Y a rezar.Informate más
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