Permitirían de nuevo comprar autos y casas con "corralito"
El gobierno y los bancos desde hoy buscarán una nueva salida al «corralito». Planean ofrecer varias alternativas a los ahorristas. Quieren dar más flexibilidad a los depósitos reprogramados y se podría usarlos nuevamente para la compra de autos y viviendas. Otra variante: que los ahorristas puedan tener participaciones de un fondo fiduciario integrado por los créditos que dio cada banco. Ayer Eduardo Duhalde agregó la posibilidad de que con los depósitos que fueron reprogramados se puedan comprar tierras fiscales. Se podría mantener la opción a ahorristas de acceder a BONEX. En la plaza hoy se espera más tranquilidad: el Central no tuvo que asistir a entidades en 15 días (éstas tampoco lo pidieron).
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Y ayer estuvieron a solas apenas por algunos minutos con Lavagna el titular de BankBoston y vicepresidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Manuel Sacerdote; el director ejecutivo de ABA, Norberto Peruzzotti, y el vicepresidente de Abappra, Carlos Heller. Sin embargo, prácticamente no se avanzó, más allá de aspectos generales que luego Lavagna reiteró públicamente.
« El dinero es de la gente, no es del Estado ni de los bancos y estamos trabajando para hacer más flexible el sistema (del 'corralito')», explicó ayer Lavagna sin dar mayores detalles (ver aparte).
De todas formas, las soluciones no pueden alejarse demasiado al BONEX originalmente propuesto. Desde el punto de vista político, es lo más viable para encontrarle una alternativa a la ola de recursos de amparo. Y desde el plano económico, no existe liquidez suficiente en los bancos para responder en efectivo a la salida de depósitos reprogramados.
Estas son las posibilidades que se están barajando respecto del tratamiento de los depósitos y la eventual resolución del «corralito»:
• Utilizar fondos reprogramados para adquirir bienes: ayer Duhalde sorprendió al indicar que una alternativa es «permitirles a los ahorristas que apliquen sus fondos para la compra de bienes del Estado», como inmuebles o tierras fiscales. Otra posibilidad es retomar el esquema de compra de bienes registrables (autos y casas). En Economía lo apoyan porque señalan que tiene «efectos reactivantes». Pero en el Banco Central no están de acuerdo porque «significa monetizar plazos fijos y hoy no existe la liquidez necesaria».
• Ofrecer a los ahorristas participaciones en fideicomisos: se trata de una solución «técnica», similar a la propuesta por el Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA). Consiste en que los bancos separen su cartera de préstamos en fideicomisos, que serían propiedad de los ahorristas. A medida que los bancos cobran esos préstamos le van pagando automáticamente al depositante.
• Volver al BONEX, pero optativo: « Le dan vueltas una y otra vez, pero no tendrán otro remedio que entregar bonos para los depósitos reprogramados.» El problema es que el decreto «antigoteo» sólo frenó los amparos hasta que haya sentencia definitiva y la Corte ya adelantó que no votaría a favor de la reprogramación de depósitos pero que sí avalaría un nuevo plan BONEX. El razonamiento de uno de los principales banqueros del país refleja en parte lo que ocurrió en las reuniones del sábado. Será muy complicado buscar alternativas al BONEX, que consistía en transformar todos los depósitos reprogramados por un bono en dólares. Una posibilidad es que el mismo sea optativo como se había propuesto originalmente. Pero no está claro si habría muchos interesados en «bonificar» los depósitos reprogramados. Los bancos, por otra parte, reconocen que no están en condiciones de devolver de acuerdo con el cronograma original los depósitos que fueron pesificados.
• Bonos atractivos y voluntarios para cuentas a la vista: el problema no pasa solamente por el «corralón», es decir los depósitos reprogramados. El «goteo» promedio de $ 3.000 millones mensuales que sale de las cuentas a la vista también resulta insostenible para los bancos, salvo que medie una emisión masiva por parte del Central para auxiliarlos financieramente. Una posibilidad que había quedado descartada en el nuevo plan BONEX eran títulos en dólares a tres años para los depósitos a la vista, que podían adquirirse a la cotización especial de $ 1,40.
• Volver al «corralito» de Cavallo: implicaría desprogramar automáticamente todos los depósitos y pasarlos a la vista para que puedan utilizarse en transacciones. Al mismo tiempo, esto requeriría una restricción mayor de retiro de fondos. Fue la primera hipótesis que puso sobre la mesa el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, pero fue rápidamente descartada. Implicaría un movimiento fenomenal de fondos entre las entidades, que pocas están en condiciones de asumir. Esta posibilidad también lleva implícita una restricción para el retiro de efectivo para las cuentas a la vista, solución poco viable políticamente.



