12 de diciembre 2000 - 00:00

Pese a la prosperidad EEUU recorta gastos

Washington (Bloomberg) -En muchas partes del mundo, la austeridad fiscal es una necesidad impuesta por la penosa realidad de la escasez de recursos.

En Estados Unidos, cuyas rebosantes arcas son la envidia de muchos otros países, es algo así como un imperativo filosófico abrazado tanto por la jerarquía política como por gran parte de la población.

A menos gobierno, mejor gobierno
, creen muchos estadounidenses, incluso los que se quejan de que el gobierno no hace lo suficiente para corregir los problemas nacionales. Este dilema ha llevado a una contracción de los presupuestos de las entidades del gobierno, con repercusiones a veces lamentables, tanto en el área de la salud como de la ecología y hasta de las finanzas.

El deterioro de los presupuestos causado por la inflación a través de los años, o el aumento de las tareas a realizar, entre otras cosas, impiden a muchas dependencias cumplir sus cometidos debidamente.

Por ejemplo, el presupuesto de la SEC, la comisión de mercados y valores, se duplicó en los años 90 a $ 370 millones al cierre del año fiscal concluido el 30 de setiembre del 2000, y su plantilla aumentó en casi un tercio, a 3.000 empleados.

Aun así, los expertos dicen que la comisión no ha recibido fondos suficientes para mantenerse al día con el crecimiento explosivo de los mercados financieros, un aumento de seis veces en el volumen diario negociado en la Bolsa y una triplicación anual de las ofertas públicas iniciales de acciones desde 1990.

Fraudes

El resultado ha sido que la SEC está hallando muy difícil, para no decir imposible, lidiar con la nueva problemática financiera como las estafas bursátiles por Internet. Los fraudes financieros se han disparado a niveles nunca antes vistos.

Las consecuencias de años de limitaciones presupuestarias pueden incluir la muerte de personas que de otra forma acaso hubieran sobrevivido.

Kenneth Madding, un operador de maquinaria pesada de Marion, Illinois, falleció en enero pasado luego de tomar un antibiótico llamado Trovan. El trabajador de 34 años fue uno de unos 100.000 norteamericanos que fallecen anualmente a causa de reacciones adversas a los medicamentos que toman. La FDA ha sido abrumada por un exceso de tareas. La agencia prevé que la incidencia de reacciones adversas a los fármacos en los Estados Unidos llegue a unos 280.000 casos este año, contra los 83.000 de 1990. La FDA aprobó la venta de 188 nuevas drogas y sustancias químicas el año pasado, contra 87 en 1990.

La contracción fiscal comenzó con la elección, en 1980, de
Ronald Reagan, quien prometió poner al gobierno federal a régimen. Veinte años más tarde, los candidatos para cargos públicos siguen haciendo campaña como enemigos de la burocracia de Washington.

En la reciente campaña presidencial, George W. Bush y Al Gore disputaron una y otra vez sobre cuál de ellos era el mayor adversario del gigantismo gubernamental.

Las limitaciones impuestas a ciertas entidades del Estado acarrean consecuencias indeseadas.

Por ejemplo, cuando el Congreso inició una investigación sobre el retiro de 6,5 millones de neumáticos potencialmente defectuosos de
Firestone Tire & Rubber, una de las interrogantes centrales de la pesquisa era si haberle asignado más fondos a la NHTSA, la administración nacional de seguridad vial, hubiera ayudado a la agencia a advertir los defectos anteriormente.

Accidentes

Más de 100 personas perecieron cuando vehículos todoterreno Ford Explorer se accidentaron luego de que se les desprendiera la banda de rodamiento de ciertos neumáticos Firestone.

El presupuesto de la NHTSA fue rebanado en casi 40 por ciento
a principios de los años 80 por recomendación de uno de los subalternos de Reagan, David Stockman. La plantilla de 900 empleados fue destazada a una cuarta parte. Si tomamos en cuenta la inflación, el presupuesto de esta agencia en 1999, $ 361,9 millones, era como un tercio menos que en 1980.

La comunidad financiera de Estados Unidos ciertamente valora las actividades de la
SEC.

El mercado de valores ascendente fue un motor de la histórica expansión económica norteamericana de los años '90, y funcionarios del sector financiero le otorgan al menos una parte del mérito a la SEC y a su presidente, Arthur Levitt, quien durante sus siete años de gestión oficial ha impartido un papel más activo a la entidad reguladora.

Bajo la dirección de Levitt, la
SEC ha hecho contraer los márgenes diferenciales entre los precios de vendedores y compradores en la negociación de acciones en el mercado NASDAQ, lo cual les ha ahorrado millones de dólares a los inversores. El volumen diario promedio operado aumentó a más de 2.000 millones de acciones el año pasado, de unos 325 millones de acciones en 1990.

La cantidad de fondos mutuos se disparó a más del doble, llegando a unos 8.000. Hubo 137 OPI que recaudaron $ 4.500 millones en 1990; el año pasado, 543 compañías salieron a Bolsa, recaudando $ 68.700 millones.

Escándalos

El número de empleados en el sector accionario de los Estados Unidos aumentó de 210.000 a 326.000.

Junto con el crecimiento del volumen negociado,
estallaron varios escándalos espectaculares. Los descalabros contables en Cendant Corp., Sunbeam Corp., y decenas de otras compañías les costaron a los inversores más de $ 40.000 millones en valor de mercado perdido.

Funcionarios de la SEC han declarado ante el Congreso que el crimen organizado se ha infiltrado en firmas de corretaje, donde se ensaña en los inversores incautos al exagerar las virtudes de las acciones de compañías pequeñas.

La SEC sencillamente no ha sido capaz de lidiar con tantos problemas.

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