La deuda argentina es hoy más alta que al declararse el default hace cinco años y representa un porcentaje mayor del PBI que en aquel momento. Sin embargo, las chances de que se caiga nuevamente en cesación de pagos son hoy mucho más remotas por distintos motivos: a diferencia de lo ocurrido en 2001, hay superávit fiscal, los vencimientos están menos concentrados en el tiempo y más de 40% de la deuda está nominada en la moneda que se recauda (es decir pesos).
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El 23 de diciembre de 2001, el flamante presidente electo, Adolfo Rodríguez Saá, dio un discurso ante el Congreso con la recordada referencia respecto de « tomar el toro por las astas» en lo que respecta al pago de la deuda. Un eufemismo para declarar el default. Sería la única medida del mandato de menos de diez días que perduró en el tiempo, ya que la otra idea de Rodríguez Saá era mantener la convertibilidad y emitir unos $ 15.000 millones en una nueva moneda que no estuviera respaldada por reservas.
Al declararse la cesación de pagos, la deuda ascendía a $ 144.000 millones y representaba 53,75% del PBI. Tras la devaluación (que redujo sustancialmente la medición del PBI en dólares) y la emisión de bonos para compensar a bancos y ahorristas,el endeudamiento trepó a un máximo de u$s 191.000 millones en 2004, equivalente a más de 130% del PBI.
La reestructuración llevada adelante a principios de 2005, durante la gestión del ministro Roberto Lavagna, no sólo redujo los niveles nominales de la deuda tras una quita superior a los u$s 50.000 millones, sino que, además, alivió de manera significativa el cronograma de vencimientos, al colocar bonos que vencen en 30 y hasta 35 años.
La «foto», sin embargo, muestra una situación aún preocupante, por lo que las calificadoras de riesgo siguen castigando la nota del país. La deuda total asciende a los u$s 150.000 millones, considerando tanto a los bonistas que no entraron al canje como los compromisos pendientes con el Club de París (u$s 6.500 millones, que serían renegociados en 2007).
Representa 73,5% del PBI, un nivel mucho más alto que el vigente en el momento de la devaluación y el default, según las estimaciones del estudio AGM, a cargo del ex secretario de Finanzas Daniel Marx.
Los números del Ministerio de Economía son algo mejores, ya que no incluyen la deuda en default. Según las cifras oficiales, la deuda asciende a u$s 132.000 millones y representa 62,5% del producto. De seguir este ritmo de crecimiento de la actividad y menor emisión de títulos, para 2011 esta relación debería caer a un nivel más aceptable de 50% y recién para 2020 caería a menos de 40%. El economista Miguel Kiguel aseguró que «las principales diferencias respecto de la situación predefault es que ahora casi la mitad de la deuda está en pesos y 80% de los títulos tiene legislación local». Según los últimos datos a junio que divulgó el Ministerio de Economía, la distribución según monedas es la siguiente: 46% en pesos, 41% en dólares, 10% en euros y el restante 3% en otras monedas.
Evolución del CER
El detalle a tener en cuentaes que lo nominado en moneda local ajusta según la evolución del CER ( inflación minorista), lo cual es hoy uno de los principales motivos de aumento de la deuda, a pesar de las cancelaciones netas efectuadas en los últimos dos años. En cuanto a las necesidades de financiamiento, se prevé un panorama bastante despejado, siempre y cuando el gobierno mantenga un superávit fiscal superior a 3% del PBI. En 2007, Economía debería salir a buscar u$s 6.400 millones, en 2008 baja a u$s 4.100 millones y trepa a u$s 6.900 millones en 2009. Claro que, además del acceso a mercados, la posibilidad de colocarle títulos al gobierno de Venezuela descomprime aun más la situación.