El petróleo marcó ayer un nuevo máximo histórico en el mercado de Nueva York, al cerrar la sesión con un precio de 56,46 dólares el barril, después de conocerse que bajaron las reservas de nafta y combustible para calefacción en EE.UU. más de lo previsto. La cotización de la variedad West Texas Intermediate (WTI), que es el crudo de referencia en EE.UU. y en la Argentina, llegó durante la jornada a 56,50 dólares el barril, algo nunca visto en los 22 años que lleva negociándose este tipo de contrato en el mercado neoyorquino. Al término de la sesión, el WTI para entrega en abril quedó en 56,46 dólares, después de un incremento de 1,41 dólar o 2,5 por ciento con respecto al martes. El petróleo pulverizó así sus récords anteriores -de 55,17 dólares por barril al cierre y de 55,67 dólares durante la sesión-y se negoció durante prácticamente toda la jornada por encima de 56 dólares, lo que refleja la fuerte presión compradora predominante.
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Por el momento, el precio internacional del petróleo pasará inadvertido en nuestro país, ya que las empresas Repsol y Petrobras, que representan casi 65% del mercado, se comprometieron a no subir los precios de los combustibles. No obstante, cuanto más aumente la cotizacióninternacional del crudoy, como consecuencia, la del gasoil, importar este último combustible resultará más caro, siendo la compra en el exterior necesaria para abastecer la mayor demanda que provoca la cosecha entre abril y junio.
• Déficit
Fuentes de Repsol admitieron que, aun sin pagar impuestos, si el Congreso sanciona la ley que autoriza la desgravación, por cada barco de gasoil que importe, perderá entre 2 y 3 millones de dólares, debido a la diferencia entre el precio local y el importado.
La incógnita es qué ocurrirási Shell y Esso no importan gasoil. Ese costo diferencial debería ser teóricamente afrontado sólo por Repsol y Petrobras. Pero en la empresa española ya se escuchó decir: «No queremos ser los que paguemos la fiesta de Shell».
Si Shell y Esso no importan, es posible que deba hacerlo el Estado como ya lo hace con el fueloil venezolano para reemplazar el gas en la generación eléctrica. Pero, en el caso del gasoil, se abre un problema más serio de logística, porque se necesitan tanques de almacenamiento y camiones para distribuir el producto supuestamente en estaciones blancas. Un trámite muy complicado y dudoso, que también arrojará pérdidas para el fisco.
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