Nueva York (EFE) - El barril de petróleo de Texas se encareció ayer 1,5% y finalizó la sesión a un precio récord de u$s 111,76, en una jornada en que se debilitó más el dólar ante el euro y otras divisas.
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Al concluir la sesión en el parqué de la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX), los contratos de Petróleo Intermedio de Texas (WTI) para mayo sumaban u$s 1,62 al precio anterior y cerraban, por primera vez, a más de u$s 111 el barril. El precio de ese tipo de crudo ya había superado los u$s 112 durante varias sesiones en la semana anterior y ayer llegó a tocar los u$s 111,99 el barril.
El petróleo WTI comenzó la semana con una fuerte tendencia al alza después de haberse mantenido en las últimas tres sesiones de manera firme a más de u$s 110, algo que ya había ocurrido hace un mes. Además, el barril de ese tipo de crudo cerró todas las sesiones en el NYMEX a más de u$s 100 desde el 4 de marzo, a pesar incluso de signos de que disminuye la demanda de combustibles en EE.UU. y de una menor actividad económica.
El debilitamiento del dólar ante el euro y otras divisas es uno de los factores que más influyó en el fuerte incremento de los precios, en paralelo a los recortes de tipos de interés que decidía la Reserva Federal de EE.UU.
Los desfavorables resultados trimestrales del banco Wachovia, que se conocieron ayer, unidos a escasos signos de recuperación del consumo, agudizaron la impresión de que la Fed bajará aún más los tipos de interés, desde el 2,25% actual, para impulsar la economía.
Las bajas en las tasas de interés tienden a debilitar el dólar y con ello resultan más baratas las compras de petróleo y de otras materias primas que se negocian con la moneda norteamericana, lo que suele presionar al alza a sus precios.
A ese escenario se sumaron noticias relativas a la pérdida de unos 5.000 barriles diarios de crudo de producción en Nigeria desde el fin de semana, a causa de sabotajes a instalaciones de la compañía italiana Eni SpA.
Los operadores neoyorquinos iniciaron también la semana entre noticias de que un escape había obligado a paralizar las operaciones en el sistema de trasvase de crudo Capline, que opera la empresa Shell y lleva petróleo desde el Golfo de México hasta refinerías en el oeste y el centro de EE.UU.
Cualquier interrupción en la producción o en los envíos al mercado norteamericano inquieta de inmediato a los analistas, cuando falta apenas un mes y medio para que comience la época de mayor demanda de gasolina en este país, que va de mayo a setiembre.
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