En un año récord en lo que hace al ingreso de dólares -por exportaciones de granos, claro, no por inversiones-, el gobierno decidió que sean los bancos los que lo auxilien en lo que es una política de Estado. El dólar no debe caer de $ 3,10. Una muestra más de la Argentina insólita hoy en materia económica: el ingreso de divisas se transforma en una mala noticia para la estrategia oficial y hasta podría suponerse que una minicorrida cambiaria serviría para compensarla. Desde el Banco Central se llamó a prácticamente todos los bancos del sistema para que compren dólares en la plaza y aumenten su posición en moneda extranjera. Hasta mayo, la entidad que preside Martín Redrado tuvo que salir a comprar u$s 5.300 millones. Es un monto que está 46% por encima del nivel del año pasado. Paralelamente, Economía tiene inmovilizados $ 7.000 millones en una cuenta del Banco Nación, que bien podría destinarlos a comprar dólares. Por ahora se repite el método Moreno con los precios: se presiona a los bancos para que mantengan el dólar alto.
Trascendió este fin de semana que a prácticamente todos los bancos del sistema les llegó la sugerencia de comprar más dólares de los que tienen en cartera. Esta provino de funcionarios del Banco Central, los que tienen una misión imposible: mantener el tipo de cambio en los actuales valores (en casa de cambio a $ 3,10), cumplir el programa monetario, mantener las tasas bajas y que no se disparen los precios. Paradójicamente esto se da con el Ministerio de Economía con una participación pasiva en la compra de dólares y acumulando lo que supuestamente es un fondo anticíclico de $ 7.000 millones en una cuenta del Banco Nación y otro monto similar correspondiente a organismos con la ANSeS y AFIP.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Después de la crisis de 2001, el Banco Central limitó de maneraestricta la cantidad de moneda extranjera que puede mantener en su activo cada banco. Se trata de lo que se llama la «Posición general de cambios» y se ubica ese tope en 15% del activo. La entidad oficial conoce diariamente cuál es la «PGC» del sistema y de cada banco. Hace menos de un mes flexibilizó más la cantidad de divisas que puede poseer cada entidad. Fue inocuo, ya que los bancos están muy lejos del límite máximo permitido por las normas del Central.
Ahora la intención oficial es que los bancos se acerquen o directamente completen el cupo que tienen disponible para adquirir divisas como parte del activo. Coincide este punto con una medida que el Banco Central guarda en carpeta como última herramienta: directamente subir los encajes. Esta medida implica una absorción inmediata de fondos que los bancos tienen en cuentas a la vista (caja de ahorro y cuenta corriente, componentes del M2, el agregado que se autoimpuso la institución para cumplir de manera trimestral).
Costo
A los bancos les conviene ayudar al Central comprando dólares en vez de afrontar una nueva suba de encajes, que los afectaría directamente en sus resultados.
Obviamente, la incorporación de divisas a los bancos también les significa un costo, porque como la cotización está fija en $ 3,10, no le genera ningún tipo de rendimiento adicional. En cambio, comprar con esos recursos bonos en pesos (ya sea a tasa nominal o atados por inflación) les generan rendimientos más que importantes. De hecho, buena parte de las ganancias de las entidades provienen (además del cobro de comisiones e intereses de los préstamos) de la revaluación de los títulos en pesos.
Dejá tu comentario