El gobierno de EE.UU. lanzó ayer un plan de ayuda a los ciudadanos que no pueden afrontar el pago de sus hipotecas y están a punto de perder sus casas, al permitirles «congelar» durante 30 días el proceso de ejecución hipotecaria. El proyecto rememora los salvatajes que sucesivamente desde comienzos de 2002, en medio de la crisis por la devaluación y el default, se aplicaron en la Argentina y que fueron criticados abiertamente por el FMI.
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La iniciativa de la administración de George W. Bush, denominada «Project Lifeline» (Proyecto de Salvamento), estará disponible para toda clase de hipotecas y no solamente para las de alto riesgo (subprime), que habían copado hasta ahora la atención del gobierno.
La alianza del sector financieroprivado la constituyen Bank of America, Citigroup, Countrywide Financial, Washington Mutual, JP Morgan y Wells Fargo, seis de los mayores actores del mercado hipotecario de EE.UU., pues conceden 50% de los créditos. El plan «es una respuesta valiosa, literalmente una cuerda de salvamento, para aquellas personas que están a punto de perder sus casas», señaló Jackson.
El objetivo de la iniciativa es proporcionar a los ciudadanos un «respiro» en el proceso de ejecución de sus hipotecas, «lo suficientemente prolongado para que puedan encontrar una salida» al problema y renegociar con sus bancos las condiciones de sus créditos.
De acuerdo con las entidades financieras, los propietarios que lleven un retraso de más de 90 días en el pago de las cuotas de sus hipotecas recibirán una carta que les permitirá pedir la «congelación» temporal del embargo de sus casas.
Los propietarios tendrán diez días para proporcionar información financiera adicional para que el banco pueda analizar otras opciones de pago de las cuotas.
Tradicionalmente, la media de ejecuciones de hipotecas en Estados Unidos se sitúa en 600.000 al año, pero la Federal Deposit Insurance calcula que este año habrá un millón de casos más.
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