Es bastante, si se quiere hasta demasiado, haber podido sostener otra rueda positiva y cercana a uno por ciento en el índice Merval, cuando se contó con tan escaso tráfico de órdenes en la apertura semanal. Quedó nuestra plaza a la mitad de lo conseguido por el Bovespa y mucho más en línea con el Dow. En síntesis, para un día que fue de por sí sintético, desarrollo de tono «pesado» -por la carencia de ritmo en órdenes- y de perfil «sostenido» en cotizaciones. Que culminó lo suyo adeudando una materia para la siguiente rueda, como es la de proveerle de mayor base a un indicador que, si sigue trepando, perderá estabilidad por mínima circunstancia adversa: hasta por una simple y natural «toma de utilidad» de los que trabajan en corto, que no pueda ser asimilada debidamente.
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Bueno, como para arrancar, más inestable si se piensa que deberá colocarse una segunda marcha y que requiera de mayor tracción. El Merval tuvo mínimo de 1.714. Alcanzó máximo en 1.728 y concluyó en los 1.725 puntos: esto derivó en ganancia porcentual de 0,85% para el plantel de las líderes clásicas. Y lo bueno de los precios tuvo su contracara en montos transados que no alcanzaron ni los $ 33 millones (ya sin la excusa visible del partido de fútbol). La Tenaris rectora consiguió mejora de 1,3%, con sólo 174.000 papeles tratados. Galicia se sumó con 1,6% de repunte.
Acíndar más lejos con 0,65%. Lo más destacado, en lo que hace precios, resultó la plaza de Metrovías: subiendo 7,5%, aunque con apenas 24.000 acciones giradas. Por las bajas, Capex y Molinos Río, también Ledesma, decrecieron en torno de 2%. Una fecha inaugural de julio que mostró señales de iliquidez en los negocios, pero con plazas que estaban «secas» en ventas. Y se verá qué sigue.
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