En un clima de desconcierto respecto del rumbo de la economía, el desinterés de los inversores sigue caracterizando el tenor de las operaciones con activos locales. Mucho trading y poco aumento de cartera es el rasgo característico en que se desenvuelve el mercado de bonos. Se suma a esto que las noticias del exterior tampoco son halagüeñas sobre la situación de los bancos en Wall Street. Así, el dólar se consolida como refugio para los pequeños y medianos ahorristas. El viernes, en el segmento minorista el dólar subió un centavo, a $ 3,05. Los bonos cerraron con pérdidas de hasta 2 por ciento, con un buen volumen negociado.
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En la plaza cambiaria, la intensa demanda del sector privado significó una suba de la punta vendedora a $ 3,05. Hasta allí lo dejó llegar el Banco Central, que sobre el cierre intervino con más agresividad. Los operadores comentaron que el Central les solicitó al menos a otros dos bancos oficiales que ofertaran divisas desde primera hora, ya que se registraba una menor liquidación de dólares desde sectores exportadores, principalmente desde el agropecuario.
En el mercado mayorista Forex, el dólar se empinó cuando restaba una hora para finalizar la rueda, pero la oferta de la banca oficial lo frenó. Abrió en $ 3,02 y luego cayó un centavo, pero la magnitud de la demanda generó una suba por encima de $ 3,024 para cerrar en $ 3,019 y $ 3,02 para compra y venta, respectivamente.
En las mesas interpretaban que la tendencia demuestra que el Central le puso un piso al mercado en la zona de $ 3,02. Ahora todo está centrado en lo que pueda pasar en esta larga disputa con el campo.
Por su parte, los bonos mantuvieron su tendencia bajista ante la ausencia de los inversores institucionales. Las escasas compras de bonos públicos provienen generalmente de la banca oficial, que busca evitar una mayor caída de precios. Cabe tener en cuenta que las pérdidas asumidas por los tenedores de deuda argentina son importantes y en algunos casos superan el 20% desde el inicio del conflicto con el campo. El panorama muestra un franco dominio de las ventas por sobre las compras, que en su mayoría son oficiales.
Lo peor fue el BODEN 2013, que perdió 2,08 por ciento al cerrar en $ 47, seguido por el Cupón PBI en pesos, con una baja de 1,66 por ciento ($ 8,9). En cuanto a los bonos más líquidos como el Discount en pesos, el viernes la caída fue de 1,2 por ciento ($ 102,6).
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