Poco serio
De tanto en tanto, a algún funcionario público se le escapan medidas que el gobierno no quería que trascendieran. Pero ayer se sucedieron anuncios totalmente contradictorios en sólo un par de horas, en el mismo lugar y ante la misma audiencia. Primero fue el secretario de Energía, Daniel Cameron, el que anunció futuros aumentos tarifarios. Pero Julio De Vido -ministro de Planificación- lo desmintió minutos después y negó que exista esa idea. Los asistentes a la décima conferencia de la UIA se miraron perplejos.
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Julio De Vido
En este marco, los empresarios que conforman el denominado Grupo Brasil se reunieron anoche en el Palacio San Martín con el canciller Rafael Bielsa y el secretario Alfredo Chiaradía, media hora antes de sentarse a la mesa para comer con el ministro de relaciones exteriores brasileño Celso Amorim; el presidente de la FIESP, Paulo Skaf; y una delegación de industriales paulistas.
•Fijar posición
Alberto Alvarez Gaiani ( titular de la UIA), Héctor Massuh (papeleros), Federico Nicholson (Ledesma), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza) y Juan Manuel Forn (Molinos) debieron abandonar «de apuro» el Sheraton Pilar, en el que se desarrolla la Conferencia Industrial, para dirigirse al centro de la ciudad. Allí se les unieron José Ignacio de Mendiguren, Luis Betnaza (Techint) y Carlos-Heller (Abappra). El propósito del encuentro previo era fijar posición común ante los brasileños. La segunda de las jornadas de la conferencia se había cerrado algunos minutos antes con el discurso de De Vido, que mantuvo el tono de fuerte cordialidad con los empresarios que exhibieron todos los funcionarios que pasaron por el salón de Pilar.
Además de llamar «queridos amigos» en forma reiterada a los empresarios que lo escuchaban, el ministro recordó que el año pasado Alvarez Gaiani había pronunciado (frente a él) un duro discurso cuestionando la forma en que el gobierno enfrentaba la protesta social.
«Me criticaron por no haber respondido, y yo me alegro de no haberlo hecho: un año después están a la vista las ventajas de callarse y escuchar el disenso. Los funcionarios estamos para trabajar y escuchar las críticas, no para ganar partidas de truco.»
De Vido también aclaró que las obras que podrían encarar los chinos en la Argentina en virtud de los acuerdos firmados «no serán adjudicadas de manera directa: deberán ser tratados en el marco de la ley de iniciativa privada.
De todos modos, los empresarios tenían otras preocupaciones: China y Brasil. Lo que se escuchaba en las mesas del bar del Sheraton, casi como un ruego pagano, era la frase «este presidente no permitirá la destrucción de más puestos de trabajo».




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