A diferencia de lo que sucedía tradicionalmente, son cada vez mayores las dificultades para alquilar o vender una casaquinta. Esta, normalmente, posee una superficie de terreno más grande y está ubicada en zonas del Gran Buenos Aires con vigilancia precaria. Ahora la tendencia es buscar casas sobre lotes mucho más chicos, pero dentro de un barrio cerrado o country. También los mayores costos de mantenimientos de las quintas influyeron en este cambio.
Fogola confiesa que «en la actualidad en barrios cerrados casi no hay margen de negociación, mientras que en el caso de las casaquintas sucede lo contrario». Hay ejemplos de propietarios que tuvieron que ceder hasta 50% del valor pretendido porque no lograban cerrar las operaciones. «Para que se dé una idea, en la zona sur, se puede comprar una propiedad de 2.000 metros de terreno con 200 metros de superficie cubierta en 60 mil pesos. Esa misma casa en un barrio privado no baja de 120.000 dólares», concluye.
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