7 de mayo 2008 - 00:00

Por nota intiman a dirigentes

Por nota intiman a dirigentes
Sólo un por ahora brumoso acuerdo con el campo podría darles tranquilidad: los intendentes y legisladores kirchneristas del interior bonaerense proyectan, con pánico, días duros si en las próximas horas la Casa Rosada no logra un entendimiento con los chacareros.

El clima se espesó en los 21 días de paro, con toma «amigable» de intendencias y algunos escraches no tan calmos a dirigentes alineados con el gobierno. Pero se presume más áspero si se demora, como hasta ahora, un acuerdo entre Cristina de Kirchner y el agro.

Hay un dato palpable: a lo largo de la semana pasada, el grueso de los legisladores del FpV, al igual que intendentes, diputados nacionales y concejales, recibieron intimaciones por parte de productores agropecuarios de sus zonas pidiendo que tomen partido en la pulseada campo-gobierno.

En algunos casos, ese planteo se hizo vía carta documento, a través de las cuales advierten que las medidas oficiales implican «un durísimo revés para el proceso de desarrollo de nuestras localidades». Al pie, firmas de referentes agrarios de la región.

Uno por uno, los diputados y senadores se encontraron con esa advertencia que va a acompañada por un paquete de medidas sugeridas por los firmantes donde se mezclan autoconvocados y referentes de entidades como la Sociedad Rural o la Federación Agraria Argentina.

El «apriete», según la definición usada por los «apretados», consiste en reclamar a los legisladores que, por ser « nuestro representante», «su accionar legislativo se refleje en acciones en defensa de todos nuestros distritos».

«Podremos así contar con un referenteen vuestra Honorable Cámara (de un) representativo de nuestra región», indica el texto.

Párrafo aparte, se detiene en otro punto: «Llamamos su atención sobre la criminalización de los ciudadanos de su distrito que se manifestaron pacíficamente», en referencia a las causas judiciales iniciadas a los chacareros que protagonizaron piquetes en las rutas.

  • Alerta

    El tono del conflicto agrario dividió, de hecho, al kirchnerismo al menos en lo legislativo. Sobre los modos y el fondo de la crisis, hay posiciones claramente diferentes entre lo que proponen los dirigentes del interior y lo que impulsan los del conurbano.

    Dos semanas atrás, los jefes de los bloques de Diputados y del Senado de la provincia, Raúl Pérez y Osvaldo Goycoechea, tuvieron que hacer malabares para evitar que esas diferencias se expresaranen el recinto. Con fórceps, lograron una declaración conjunta.

    Hubo, además, gestiones desde la gobernación, que llevó adelante el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y desde la Casa Rosada, que encabezó el ministro del Interior, Florencio Randazzo, para controlar el malestar de los dirigentes territoriales de las zonas rurales.

    «No tenemos ni discurso porque no nos tienen en cuenta, ni herramientas para hablar con los productores. Si, al menos, pudiéramos mostrar que algo de lo que se va vuelve en obras, pero no», se lamentó un legislador de la mejor zona productiva de la provincia.

    Un planteo similar expone, en reserva, un hombre del sur de la provincia que se dedica a recorrer las asambleas con la intención, quizá ilusoria, de que en un eventual momento crítico no le escrachen la casa. Además de confusión, hay temor.
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