La comparación se debería completar definiendo como se determinaría la política cambiaria. Recordemos que la moneda que flota, cuando la unidad de cuenta es el dólar, presenta similitudes con las acciones bursátiles.
Resulta llamativo que ninguno de los exponentes de la flotación ha propuesto un organismo de control de la emisión que garantice el cumplimiento de objetivos comprobables, similar al directorio de las sociedades anónimas, que vele por los intereses de la población. La mayoría se limita a ponderar las ventajas de la flotación, en abstracto, sin siquiera especificar las pautas a que se atendría la emisión monetaria ni definir los objetivos cuantitativos.
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