Esto se da a pesar de la reducción de la participación de la deuda ajustable por el tipo de cambio, que viene ocurriendo desde comienzos de 2003. El mantenimiento de la estrategia del Banco Central de Brasil (BACEN) de no renovar los vencimientos de la deuda indexada al dólar dio sus frutos (sólo fue interrumpida en mayo y en junio, cuando aumentó la volatilidad cambiaria). Para el mercado, éste era uno de los riesgos más altos a los que estaba sujeta la deuda brasileña. «Entonces, ¿por qué la composición de la deuda todavía pesa negativamente en la calificación de riesgo-país?», cuestionan desde el gobierno brasileño.
Para responder a este interrogante, hay que considerar los criterios que determinan la composición óptima de la deuda, para los analistas.
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