24 de junio 2012 - 08:11

Por una cirugía del premier griego se retrasa el calendario del plan de austeridad

Antonis Samarás.
Antonis Samarás.
El nuevo gobierno griego, salido de las urnas del 17 de junio y formado la semana pasada, inicia su actividad obstaculizado por problemas de salud de su primer ministro y del designado titular de Finanzas, que impedirán a ambos asistir a la cumbre de la UE el 28 y 29 próximos.

También la delegación de la troika compuesta por representantes de la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pospuso la visita que tenían previsto iniciar este lunes a Atenas.

En un comunicado, el portavoz del nuevo Gobierno heleno, Simos Kedíkoglu, anunció que la delegación de su país a la próxima cumbre de la Unión Europea (UE) estará encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Dimitris Avramópulos.

El flamante jefe del Gobierno, el conservador Antonis Samarás, de 61 años, sufrió el viernes un desprendimiento de retina y fue operado con éxito el sábado, pero a pesar de que se espera que salga del hospital este lunes, los médicos le han aconsejado no viajar. "No puede volar ni viajar en coche, debe quedarse en casa", dijo Pano Zeodosiadis, el médico que lo operó.

Tampoco podrá participar en la cumbre el designado ministro de Finanzas, Vasílis Rápanos, cuyo estado de salud despertó dudas de que pueda asumir su cartera.

Rápanos tuvo que ser hospitalizado el viernes tras sufrir un desmayo, por lo que no pudo jurar su cargo, como estaba previsto, y el comunicado oficial dejó claro que no irá a la cumbre europea, pues en su lugar viajará el ministro de Finanzas en funciones, del anterior gobierno de transición, Yorgos Zaniás.

"En la delegación participarán también: el ministro de Finanzas Yorgos Zaniás, el ministro de Desarrollo Kostís Jatzidakis y el ministro diputado de Economía Jristos Staikuras", señala la nota.

Asimismo, una fuente gubernamental que pidió no ser identificada dijo en Atenas que la fecha de la llegada de la "troika" "será anunciada en los próximos días".

Los delegados de la troika debían reiniciar sus inspecciones y asesoramiento tras la interrupción provocada por las elecciones legislativas de Grecia, que tuvieron que repetirse el pasado 17 de junio.

Tras pactar en febrero pasado el Gobierno interino del tecnócrata Lukás Papademos una carta de intenciones con la UE y el FMI, conocida como "memorando de austeridad" por las severas medidas de ahorro acordadas en el mismo como condiciones "sine qua non" para que Grecia continúe recibiendo el gigantesco préstamo externo que la salve de la bancarrota, el país ha vivido un estancamiento.

Y es que ya en marzo se encontraba en plena campaña electoral para los comicios legislativos adelantados del 6 de mayo, cuyo resultado no permitió la formación de un gobierno estable, por lo que tuvieron que repetirse el pasado día 17.

Si los líderes políticos helenos cumplieron con la exigencia de sus socios de formar rápidamente un nuevo gobierno, el Ejecutivo afronta ahora nuevas dificultades, no sólo por el atraso de la llegada de la troika, sino también por la aspiración del gobierno de renegociar el memorando de austeridad.

De la inspección de la troika depende el pago de un tramo de 5.000 millones de euros del préstamo de 130.000 millones de euros previsto por el segundo plan de rescate de Grecia, que estaba planeado hacer efectivo este mes de junio.

Además, también hay pendiente de pago un tramo de 1.000 millones de euros correspondiente a mayo.

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