Pou: "Maccarone debe prepararse para vivir tiempos muy difíciles"

Economía

Perder esta batalla no significa que he perdido la guerra.» Pedro Pou anunció ayer que recurrirá a la Justicia y reclamará una medida de «no innovar», además de la inconstitucionalidad contra lo actuado por la Comisión del Senado que reclamó su despido. El hasta ayer a la tarde presidente del Banco Central justifica este reclamo en que no se le permitió «una legítima defensa». En una entrevista exclusiva con este diario, Pou embistió directamente contra Domingo Cavallo acusando al ministro de Economía de que querer «concentrar el poder económico». Advierte que el peligro de llegar a «un estado dictatorial». Aseguró, además, que durante su gestión el Central «fue autónomo, pero no autista» y que hasta ahora el principal problema de Cavallo es que no logró inspirar confianza y que, por ello, lo culpa a él, a Carlos Menem y Charles Calomiris. Finalmente, le envía un mensaje a Roque Maccarone, su sucesor: «Va a vivir tiempos difíciles», pero no «por la crisis financiera», sino porque «se vulneró la autonomía del Banco Central». Las principales declaraciones de Pedro Pou, a sólo horas de haber sido despedido del Central, fueron las siguientes.

Periodista: ¿Qué va a hacer usted a partir de su destitución?

Pedro Pou: Voy a seguir el proceso judicial tendiente a obtener una medida de no innovar que suspenda los efectos del decreto dictado por el presidente de la Nación, así como la declaración de inconstitucionalidad de lo actuado por la comisión. El consejo emitido por esta comisión es totalmente ilegítimo, pues no ha garantizado el derecho de legítima defensa previsto por la Constitución Nacional, un derecho que tiene todo el personal público y que la Carta Orgánica ha querido otorgar en forma expresa y circunstanciada al Directorio del Banco Central. Seguiré toda la vía judicial, cautelares y de fondo.

P.: ¿Cree que es necesario llevar la situación a ese extremo?

P.P.: Absolutamente. Creo que es fundamental defender la autonomía del Banco Central, frente al embate de las inmediateces de las necesidades financieras.

P.: Todos saben que existieron diferencias entre usted y el ministro Cavallo. Pero el tono de esta pelea es inédito...

P.P.: Mi discusión con el ministro ha sido precisamente por defender la autonomía del Banco Central. Mientras accedía a sus pedidos, todo iba bien. Pero, a la primera opinión en contraria, la reacción es la que estamos viendo.

P.: ¿Se pelearon sólo por una opinión contraria?

P.P.:
Creo que sí. El tiempo lo irá aclarando. Quien se pone en su camino corre el peligro de sufrir el fuerte embate del ministro. Yo me opuse a sus deseos de usar los requisitos de liquidez para financiar al tesoro, al menos sin tener un plan. Pero hay muchos que piensan exactamente como yo, pero no se animan a hablar.

Concentración

P.: ¿Qué puede ocurrir ahora con esta nueva situación?

P.P.:
Esto lleva necesariamente a una concentración paulatina del poder en las manos del ministro. Temo que la fantasía de George Orwell de un estado dictatorial puede llegar a convertirse en realidad si cada uno no asume su responsabilidad, si los poderes de la República se van concentrando en pocas manos. Por eso, hago lo que hago. Porque quiero oponerme a la concentración del poder.

P.: Parece que esta disputa la tomaron como algo personal, pero lo cierto es que usted interfería en los deseos de Economía de bajar los encajes.

P.P.:
El Banco Central no puede interferir en las decisiones del Ministerio de Economía, pero éste tampoco puede interferir en las decisiones del Central. La autonomía del BCRA es parte de la división de poderes, tal como lo es la existencia de tres poderes del estado. Obviamente, no es un poder más del Estado. Pero sí un organismo que tiene autonomía funcional de los otros poderes para llevar adelante dos políticas específicas: la monetaria y financiera. Creo que fue autónomo, aunque no autista. No perdamos lo que hemos construido a lo largo de los últimos diez años, por una desinteligencia pasajera entre el ministro de Economía y el presidente del Banco Central.

P.: El ministro Cavallo lo acusó públicamente de estar operando para que aumente el riesgo-país.

P.P.:
Lo que ha dicho públicamente es relativamente suave frente a lo que he tenido que escuchar el jueves pasado por teléfono. Para el ministro, los problemas de su gestión lo causan el ex presidente Menem, Pedro Pou, Charles Calomiris o Andrew Powell. La realidad es que Calomiris colaboró hace cuatro años con el Banco Central en la tarea de diseñar la Central de Deudores. Luego escribió un elogioso artículo sobre el sistema financiero argentino en colaboración con el Dr. Powell, economista jefe de este banco. Posteriormente, sin la participación de Powell, Calomiris escribió un artículo en el «Wall Street Journal» que, con razón, causó el malestar del ministro. Pero la actividad del señor Calomiris no es responsabilidad del Banco Central, que ni siquiera comparte su punto de vista.

P.: ¿Por qué dice que es relativamente suave frente a los dichos del jueves?

P.P.: Usted conoce la vehemencia del ministro y sabe que a veces lo saca de sus casillas que alguien no haga exactamente lo que él piensa que es lo más conveniente, o bien, que no piense exactamente lo mismo que él.

P.: ¿Usted se define como un díscolo?

P.P.: Para nada. Soy un funcionario público, con una responsabilidad concreta, que intenta llevarla adelante a todo costo. Mi responsabilidad es la política monetaria y financiera, y en esa área, el Congreso de la Nación le ha otorgado al Banco Central autonomía del Poder Ejecutivo Nacional. Es la defensa de esa autonomía la que, creo, es el centro de la discusión con el ministro.

P.: ¿Cavallo lo acusó de no favorecer con medidas la baja del riesgo-país?

P.P.: El riesgo-país no se baja con encajes ni vulnerando la autonomía del Banco Central ni la convertibilidad, sino con políticas consistentes que generen la confianza.

P.: ¿Por qué cree que Cavallo pasó de elogiarlo a criticarlo duramente?

P.P.: El ministro, como autor de la Ley de Convertibilidad, sostiene que no es así, que no entiendo el régimen vigente. Para él, este régimen admite no sólo una política monetaria, sino también una política expansiva.

P.: ¿Cómo cree que se puede reactivar la economía?

P.P.: Lo que reactiva o contrae la economía es la confianza, de consumidores e inversores, tanto internos como externos. Esta confianza se logra esencialmente con políticas fiscales consistentes con la política monetaria; en nuestro caso, con la convertibilidad. Entonces, la clave está en conseguir esa confianza de los consumidores e inversores. Mi impresión es que el ministro Cavallo aún no ha logrado instalar tal confianza. Pero estoy seguro de que, si se empeña en conseguirlo, lo va a lograr, porque tiene capacidad, credibilidad interna e internacional y empuje. Es necesario que ponga su empeño en construir esa confianza. De lo contrario, pronto habrá perdido esa credibilidad de que goza tanto interna como externamente.

P.: ¿Qué opina usted de su sucesor, Roque Maccarone?

P.P.:
Me parece una excelente persona y un excelente banquero que puede hacer un buen trabajo. Pero, al aceptar el cargo, debe tener en cuenta que va a vivir tiempos muy difíciles. No por la situación financiera, sino porque se ha vulnerado la autonomía del Banco Central, y se puede volver a vulnerar en el futuro.

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