Pese a "precios de guerra" en granos, se achica el superávit comercial de 2022

Economía

Los commodities del agro subieron 26% promedio en el primer trimestre, pero el alza de los precios de las importaciones fue del 39%. La energía y los fertilizantes juegan en contra.

La acelerada suba que muestran los commodities del agro a partir de diversos factores que van desde la guerra entre Rusia y Ucrania hasta la decisión de India de prohibir sus exportaciones de trigo, en un marco de stocks acotados, se convirtió en una buena noticia para la economía argentina que enseguida ajustó al alza las proyecciones de ingresos de divisas. Pero, al mismo tiempo, se abre otro factor clave y es que este mismo escenario también está encareciendo los productos que importa el país, principalmente energía y fertilizantes, y eso impactará claramente en el superávit comercial esperado para este año.

Los números hablan a las claras. Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario, durante el primer trimestre del año, los precios de exportación, principalmente granos, crecieron casi un 26%, mientras los precios de las importaciones mostraron un alza del 39%. Así, el factor precios, si bien no dará vuelta el resultado positivo, sí puede achicar el saldo comercial.

“A marzo de 2022, el efecto de la variación de los precios internacionales a precios constantes redunda en alzas de valor por u$s5.995 millones en las exportaciones y u$s6.219 millones en las importaciones. Por consiguiente, el último dato de variación de los precios internacionales sobre la balanza comercial muestra un saldo negativo de u$s229 millones. Esto comienza a preocupar en un contexto de superávit comercial decreciente, con el menor nivel en 5 años, tanto mensual como acumulado”, explican desde la entidad rosarina.

De todas formas, este año Argentina conseguiría alcanzar exportaciones récord por un total de poco más de u$s87.000 millones, de los cuales el agro, principalmente los complejos exportadores trigo, maíz, soja, girasol y cebada, aportaría unos u$s41.500 millones.

El Intercambio Comercial Argentino (ICA) de abril, será difundido este jueves por el INDEC y las proyecciones indican que arrojaría un superávit de entre u$s800 y u$s700 millones.

"Para abril esperamos que las exportaciones alcancen los u$s6.833 millones como resultado de la mejora en los precios internacionales. Por otro lado, estimamos importaciones por un monto de u$s5.878 millones; este aumento se daría tanto por un alza en las cantidades importadas, producto de la reactivación económica, como así también por un aumento de los precios internacionales, concretamente en las importaciones de energía", afirmó Santiago Franco, economista de la consultora Orlando Ferreres & Asociados.

Según el INDEC, Argentina acumula en el primer trimestre 2022 un superávit en su balanza comercial de u$s1.394 millones, luego de registrar saldos positivos de u$s297 millones en enero, u$s818 millones en febrero y u$s279 millones en marzo.

Más claramente, desde la consultora LCG remarcaron: “El hecho de que los precios de las exportaciones sigan en alza da aliento a que el control de importaciones pueda moderarse. No obstante, la suba de precios de los combustibles es un factor que agrega limitante a esa cuestión. En total seguimos proyectando un superávit comercial en torno a los u$s10.000 millones para este año, 30% inferior al alcanzado en 2021”.

En este marco, mientras recién comienza la siembra de granos finos en la Argentina (trigo y cebada) también se desprende una cuestión clave: el costo y disponibilidad de fertilizantes, fundamentalmente de los nitrogenados y fosforados, que provienen en gran parte de Rusia. Las proyecciones más alentadoras indican que este año serían necesarios casi u$s2.000 millones adicionales para comprar la misma cantidad de fertilizantes importados que la campaña pasada.

Los fertilizantes son un insumo clave para que el trigo alcance la mayor productividad posible, en un marco además en el que el precio del cereal está en máximos históricos. Hoy cerró en torno a los u$s450 la tonelada, y eso podría incentivar a los productores a sumar más hectáreas y utilizar más tecnología. Es decir, entrarían más dólares pero también el país necesitaría importar mayores cantidades de fertilizantes, entre otros productos claves.

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