29 de mayo 2003 - 00:00

Preocupación por filtración

Varios de los setenta miembros de la Fundación Amigos de la Universidad Hebrea de Jerusalem, que asistieron ayer a la charla de Alfonso Prat-Gay en el Hotel Claridge, no salían de su asombro por la repercusión que tuvieron los dichos del titular del Banco Central. Los asistentes que aceptaron conversar con este diario -a condición del anonimato- coincidieron en que se trató de «una disertación meramente académica, en la que el foco estuvo en explicar cómo el centro de la discusión en el país viraba desde el tema del tipo de cambio al del control de la inflación».

Algunos de ellos, además, se mostraron «indignados» por la filtración que se produjo del evento privado. «Los periodistas no estaban invitados, y si alguno concurrió en su carácter de adherente a la Fundación para después revelar el contenido de la charla, está faltando a la más elemental ética», dijo un dirigente de la entidad. Con 70 asistentes resultaba ingenuo esperar confidencialidad sobre dichos de Prat-Gay.

Antes, todo había sido cordial: los setenta convocados se distribuyeron en media docena de mesas, en las que había fuentes con scones, medialunas, frutas secas y jarras de café, leche y jugos de frutas. Prat-Gay habló durante poco más de una hora, y el párrafo en el que cuestionó duramente la habilidad del presidente Néstor Kirchner de evaluar cuál será el tipo de cambio «pasó casi inadvertido: lo importante era lo que dijo del control inflacionario: si habla con los setenta invitados todos coincidirán en que no lo hizo en tono crítico ni como una declaración política».

De todos modos, tanto en la institución convocante como entre directivos de la comunidad judía local había una innegable preocupación por las repercusiones de la filtración, en pleno proceso de cambio de autoridades.

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