Si algo distingue al Gobierno es su pragmatismo. Incluso con los empresarios. El encuentro de ayer entre el Presidente, gran parte del Gabinete y numerosos titulares de las principales empresas del país arrojó, para ambos lados, saldo positivo.
¿Arranca el pacto productivo?
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Para el Presidente fue la oportunidad de acortar distancia con el sector industrial después del ‘reto’ público a Paolo Rocca, titular de Techint, por los despidos, quien estaba invitado y no asistió. En rigor, fue Miguel Acevedo, titular de la UIA y de Aceitera Deheza quien gestionó el encuentro. Aunque la idea original era reunir al Grupo de los 6 (Bolsa, UIA, Sociedad Rural, Adeba, Cámaras de Comercio y de la Construcción), el presidente cambió de opinión.
El dato más importante fue que se mencionó la necesidad de reactivar la economía y el rol fundamental del empresario, el sector privado, en esa meta. Y fue entonces que se hizo un lugar la figura de un pacto social y productivo. Fue mencionado por los empresarios y avalado por el Gobierno. Ese pacto podría tener forma de programa económico. Pero no profundizaron. Los empresarios dijeron que tenían problemas vinculados a la caída de la actividad, la falta de dólares, problemas con el crédito y que veían con buenos ojos cómo se gestionó la pandemia.
Hicieron planteos ligados a los distintos sectores: petrolero, metalúrgico, automotriz, alimentos, entre muchos otros. El Presidente prometió entonces que los dólares productivos van a estar cuando se necesiten. En los hechos, Alberto Fernández avanzó ayer en un esbozo de pacto productivo consensuado, que permita salir de la recesión económica rápidamente y con el aporte del sector privado. En ese anhelo, también entrará la reforma tributaria. Se los dijo ayer.
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