La situación de la aerolínea AeroVip está sumergida en un misterio difícil de desentrañar. Por una parte, sus accionistas aseguran que en diez días volverán a volar, y que en el curso de esta misma semana estarán instalados los nuevos dueños. Sin embargo, en el mercado se lanzan versiones de las más diversas sobre su futuro, y en el medio quedaron alrededor de 1.500 compradores de cuponeras, que tenían una decena de pasajes y por las que pagaron alrededor de u$s 1.200 cada una. Esos pasajeros no saben qué pasará con lo pagado, si podrán volar alguna vez por AeroVip o si perderán el importe abonado. Sebastián Agote, uno de los dueños de 80% de la empresa -el empresario Eduardo Eurnekian es el dueño del restante 20%- dijo a este diario: «Un grupo panameño-argentino, que tiene las iniciales IOTV, se hará cargo de AeroVip esta semana. Ya han designado al nuevo gerente general, que es Raúl Shirin Arballo, que fue ejecutivo muchos años de la brasileña VASP». Agote se negó a revelar la identidad de los accionistas del grupo, pero agregó que «van a comprarle los cinco aviones JetStream con los que volábamos al fabricante, British Aerospace, y en diez días estarían volando de nuevo». Los Jetstream son pequeñas aeronaves de 18 plazas, turbohélice, con las que AeroVip cubría sus rutas al interior del país y a Uruguay (Montevideo y Punta del Este). El pequeño porte de las máquinas y el atraso en el cumplimiento de las reservas crearán sin dudas un cuello de botella, sobre todo porque se avecina la temporada alta.
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En el mercado aéreo, sin embargo, se dice que «no hay negociaciones serias con nadie para quedarse con AeroVip; han hecho gestiones con la brasileña Embraer para alquilarles dos máquinas Brasilia, de 30 plazas, y asociarlos de algún modo a la compañía, pero sin resultados».
La empresa mantiene una deuda importante, parte de la cual es justamente la contraída con los usuarios que adquirieron cuponeras. Según versiones del mercado, serían más de 300, de diez viajes cada una, y cuyo importe total superaría los $ 360.000. De todos modos, la situación de AeroVip no deja de ser injusta, dado que el gobierno continúa subsidiando la inexistente LAFSA, la empresa fantasma utilizada para absorber a 880 empleados de las ex LAPA, Dinar y LAER. Esta «compañía» (de cuya privatización ya ni se habla), que no tiene aviones ni vuelos y sus rutas -por lo tanto-sólo están en el papel, sigue costándoles a los argentinos unos $ 8 millones mensuales.
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