Parecería que la profundidad de la crisis está sacando de su letargo a los funcionarios municipales: ayer se anunció que en un mes se licitarán las obras para convertir en subterránea a la línea Sarmiento de ferrocarriles, obra largamente postergada y que debería representar una inversión cercana a los u$s 400 millones. La intención es que con el pasaje bajo tierra de esa línea operada por la empresa TBA, del grupo Cirigliano/Plaza, se terminen los embotellamientos que provocan las decenas de pasos a nivel que presenta la traza del Sarmiento en toda su extensión, y que -además- virtualmente parte en dos a la Capital Federal de Este a Oeste.
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El anuncio fue hecho por el Ministerio de Infraestructura, luego de que el titular de esa cartera, Carlos Bastos, acordara el llamado a concurso con el secretario de Obras Públicas porteño, el acuático Abel Fatala. La obra prevista, básicamente un túnel que correrá por debajo de la traza actual entre las estaciones Caballito y Liniers, tendría un plazo inicial de ejecución de cuatro años. Los fondos para llevarla a cabo provendrán de aportes del gobierno nacional, de la Municipalidad y de la empresa concesionaria, según informaron voceros del Ministerio de Infraestructura.
El proyecto es uno de tantos que vienen «cajoneados» por las autoridades comunales a pesar de la imperiosa necesidad de inversiones legítimas y creación de puestos de trabajo que implican estas iniciativas. Según el plan -cuyos lineamientos datan del gobierno de Arturo Illia, o sea casi cuarenta años atrás-prevé la generación de espacios verdes en las áreas por las que pasaba el tren a nivel. No se descarta, sin embargo, que pueda haber algún (legítimo) negocio inmobiliario con las tierras que desocupará el ferrocarril.
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