Néstor Kirchner y su jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dieron seguridades a los empresarios de los sectores más complicados por el acuerdo con China que «no permitiremos ninguna invasión, al menos hasta diciembre de 2008, y luego aplicaremos medidas de protección a esas industrias que podrían extenderse hasta 2015».
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También aseguraron que dicho acuerdo «no prevé compromisos de mayores importaciones argentinas a cambio de las mayores compras chinas a la Argentina».
En una reunión celebrada en la Casa Rosada, a la que se sumó sobre el final el presidente Néstor Kirchner, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, recibió a una nutrida delegación empresarial encabezada por su tocayo Alberto Alvarez Gaiani, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Los empresarios salieron del encuentro cantando loas unánimes a lo que (de nuevo, al unísono) calificaron de «profundo compromiso político del gobierno para que no se pierdan más puestos de trabajo como hace una década».
De la reunión -convocada casi de apuro por la gente de Fernández en la mañana de ayer-participaron por el gobierno los secretarios Alberto Dumont (Industria) y Alfredo Chiaradía (Relaciones Económicas Internacionales). A Alvarez Gaiani lo acompañaron -entre otros-José Ignacio de Mendiguren (indumentaria); Aldo Karagozian (textiles); Miguel Faraoni (juguetes); Pedro Waisman (bicicletas) y Alberto Sellado (calzado). La asamblea duró más de dos horas (Kirchner participó de la media hora final, luego de concluido su encuentro con el presidente vietnamita, como para reafirmar que el Lejano Oriente tiene un lugar protagónico por estos días), al cabo de las cuales los invitados se retiraron con la sonrisa de la victoria pintada en los rostros.
• Monitoreo
¿Qué les provocó esa sonrisa? Básicamente, Fernández les prometió salvaguardas para electrodomésticos, textiles, indumentaria, calzado y bicicletas hasta 2008. Esto fue lo convenido con la delegación china, confirmó. «Si no aceptaban eso, no firmábamos el acuerdo», reveló Kirchner. Después de esa fecha, prometieron los hombres del gobierno, «seguiremos monitoreando lo que sucede con éstos y otros sectores que pudieran verse amenazados, porque no queremos más destrucción de puestos de trabajo». De todos modos, ese monitoreo (y medidas en consecuencia) sólo podrá extenderse como máximo hasta finales de 2015, fecha en que la OMC tiene programado reconocer a China su estatus de economía de libre mercado a nivel global, con lo que la aplicación de salvaguardas y otras barreras paraarancelarias no podrán aplicarse más.
Los empresarios le recordaron a Kirchner que «están en juego unos 700.000 empleos en total», de los cuales el sector textilindumentaria aporta medio millón. Así, Karagozian hizo valer la cifra para reclamar que «la invasión china ya la estamos padeciendo sin necesidad de ningún acuerdo».
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