28 de diciembre 2000 - 00:00

Provincias admiten debatir la rebaja impositiva rápida

Admitieron ayer los gobernadores estar dispuestos a debatir, en forma bilateral por la distinta realidad impositiva de cada distrito, con el gobierno una reforma tributaria. Será a condición de que éste acepte también bajar el IVA. Fernando de la Rúa recibió en Olivos a los mandatarios provinciales, acompañado por Chrystian Colombo y José Luis Machinea. Aunque hubo coincidencia en bajar el gasto público cumpliendo con el Pacto Federal firmado en su oportunidad, Carlos Ruckauf no fue acompañado por el resto de los gobernadores y recibió críticas del salteño Juan Carlos Romero cuando propuso eliminar los Senados provinciales y los ministerios de Trabajo, Acción Social y Educación a nivel nacional. Fue alentador el saldo de la reunión, de todas maneras, con más esperanzas de que se concreten esas iniciativas.

Los gobernadores aceptaron ayer distantes la rebaja de impuestos que les propuso el gobierno, aunque con una condición: que las negociaciones sean bilaterales entre la Nación y cada provincia. Fernando de la Rúa les informó ayer en Olivos que hoy sacará el plan nacional de infraestructura por un decreto de necesidad y urgencia, al que prestaron su conformidad los mandatarios presentes aún cuando todos habían solicitado que se habilitaran extraordinarias por tres días para que el Congreso lo trate.

La reforma tributaria, que encarará una comisión de notables de la economía a partir de marzo, se acordó que se haga en forma bilateral -y así lo subrayó el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner-, «porque cada provincia reconoce una realidad impositiva distinta». Agregó que «no es la misma realidad Córdoba o Santa Fe que el Chaco o Jujuy». Durante la reunión quedó claro que la baja de impuestos significará también que los provinciales exigirán de parte del gobierno nacional la rebaja del IVA. Fueron todos los mandatarios, incluido el jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, menos José Manuel de la Sota, que fue representado por el titular del Senado cordobés, Carlos Presas, acompañado en la ocasión por el ministro de Finanzas, José María de las Heras. Lo mismo que el de Chubut, José Luis Lizurume, que envió a su ministro de Hacienda, Horacio Bensimón.

El gobernador aliancista de Mendoza, Roberto Iglesias, subrayó con optimismo que «hubo acuerdo alrededor de 4 o 5 puntos que creemos que son fundamentales». Afirmó que «por eso hubo más coincidencias que disidencias entre todo s». Señaló a este diario que esos puntos eran el Acuerdo Federal que establece la contención del gasto y una reforma impositiva; el blindaje que implica la obtención de créditos más baratos; el plan federal de infraestructura -«que nos hubiera gustado que pasara por el Congreso pero entendimos que los tiempos no daban porque las licitaciones comienzan en enero y ya estaba acordado»-; y por último afirmaron que se modifica la situación internacional en forma ventajosa para la Argentina.

Austeridad

Una enorme sucesión de mesas dispuestas en cuadro permitió ubicar a los 23 mandatarios provinciales en el quincho vidriado. De la Rúa estuvo acompañado por el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo; los ministros del Interior, Federico Storani, y de Economía, José Luis Machinea; además del secretario general de la Presidencia, Horacio Jaunarena. Este último se limitó a escuchar sin emitir opinión, lo mismo que el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner. Una reunión austera, que llevó a uno de los asistentes a decir que «la última vez comimos sándwiches de chorizo, pero hoy lo único que se sirvió fue café, café con leche y agua mineral; se ve que el ajuste llegó también a Olivos», dijo riendo. De la Rúa hizo un breve introito para luego pasarle la palabra a Colombo, que recordó el Acuerdo Federal y les anunció que hoy se firma el decreto aprobando el plan de infraestructura. Machinea habló de la necesidad de reactivar la economía a través de medidas concretas en tanto que del blindaje, ni una palabra. Trascartón, el bonaerense Carlos Ruckauf salió al cruce y dijo que había que eliminar los Senados provinciales y los ministerios nacionales de Trabajo, Acción Social y Educación, convirtiéndolos en agencias dependientes de la Jefatura de Gabinete.

El salteño Juan Carlos Romero buscó diferenciarse y le contestó que «no sería un mensaje democrático sano. No podemos los gobernadores aparecer, con funcionarios de la Nación, cerrando Senados». Y agregó, didáctico: «No podemos denostar a la política desde la política». El entrerriano Sergio Montiel se sumó al rechazo de la propuesta de Ruckauf, que finalmente no tuvo eco. «No tiene sentido la eliminación de ministerios cuando ya hemos hecho el ajuste en el presupuesto del año próximo», afirmó Storani en su rol de jefe de la cartera política aunque sin mayor protagonismo con las provincias. Remachó el rechazo el neuquino Jorge Sobisch, diciendo irónicamente: «Por favor hablemos de cosas serias». Antes había metido la cuchara el cordobés Presas, que señaló sensatamente que «los gastos de las legislaturas deben ser menores, sobre todo aquellas que tienen afectado 8 y más por ciento del presupuesto», sin mencionar cuáles. Para entonces algunos comentaban que el encuentro era «aburridísimo» y monocorde. Tanto que se sorprendieron escuchando al santiagueño Carlos Juárez -que acostumbra a largos parlamentos-hablar muy pocos minutos, planteando un tema concreto: «La salida es tener una política real con las PyMEs», dijo y no volvió a hablar.

Fue cuando el catamarqueño
Oscar Castillo aprovechó y arrancó hacia el blindaje, señalando que «hay que explicarlo mejor». Machinea recogió el guante y asintió. «Nos va a permitir bajar los impuestos. Este año se han eliminado impuestos distorsivos por $ 2.500 millones. El año que viene tenemos un déficit de $ 6.500 millones y pagos de la deuda por $ 25 mil millones. Esto cierra. El panorama internacional va a ser mejor y la economía va a arrancar.» El chaqueño Angel Rozas metió un bocadillo interesado: «Si la economía arranca vamos a poder discutir la ley de coparticipación», afirmó sonriendo.

Colombo se impacientaba y los instó: «Vamos a redondear». De la Rúa miró el reloj y se levantó, diciendo: «Tengo una llamada del exterior». No volvió a aparecer en 40 minutos y provocó una desbandada media hora después encabezada por Carlos Reutemann y Rubén Marín. Ruckauf (como José Octavio Bordón en otros tiempos) dijo que tenía que hablar con un ministro y también desapareció, pero sólo para enfrentar afuera las cámaras de los movileros.

Colombo intentó cerrar la cumbre poniendo algún orden: «Veamos quién habla en la conferencia. Que vayan Fellner, Sobisch, Storani e Iglesias. Pero dejen tiempo para que Ruckauf termine de hablar él con los periodistas», dijo entre las carcajadas de los asistentes. Storani, cuando arrancó la rueda de prensa, ensayó una pequeña venganza, ya ausente el gobernador de Buenos Aires: «Perdonen la demora -bromeó ante los periodistas-pero tardamos porque Ruckauf siempre sale cinco minutos antes para ir al baño.

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