Fabio Cannavaro
levanta la
Copa FIFA
para Puma,
que le ganó la
final a Adidas.
Puma arrancó
con once
selecciones;
Adidas con
ocho. Ganó la
marca fundada
por Rudi
Dassler a la
de su hermano,
Adolph
«Adi» Dassler
La «guerra de la familia Dassler» fue ganada ayer por Puma. La empresa fundada en la década del 50 por Rudolph Dassler -representada por Italia- derrotó a Adidas -que vestía a Francia-, la firma creada en 1949 por Adolph «Adi» Dassler.
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Se trata, además, del primer título que consigue Puma en el máximo torneo de la FIFA. En sentido inverso, la «sequía» de Adidas se prolonga ya por dos mundiales (Corea-Japón y Alemania), un hecho al que no estaban acostumbrados en la era moderna del fútbol.
La marca triunfadora, con once patrocinios -tal como reflejó este diario hace un par de semanas- fue la que arrancó el Mundial con más equipos en su escudería. La apuesta de Puma, con ser fuerte, sólo tenía a la italiana como una selección en condiciones de llegar a la instancia decisiva. Es que salvo un batacazo de proporciones homéricas, nadie en su sano juicio hubiera apostado por Polonia, Suiza, Paraguay, Arabia Saudita, Irán, Angola, Túnez, Costa de Marfil, Ghana o Togo como protagonista de una definición por penales contra el equipo capitaneado por Zinedine Zidane.
En sentido inverso, Adidas, que arrancó con «sólo» siete representativos nacionales, tenía -a priori- chances muy superiores de ver una camiseta con tres tiras vistiendo al capitán que levantó ayer la copa en el Estadio Olímpico construido por orden de Adolfo Hitler en 1936: tenía a tres de los -a priori- favoritos (Alemania, Argentina, Francia) y a dos de las posibles sorpresas ( España, República Checa); las otras dos selecciones Adidas (Trinidad y Tobago, Japón) eran obviamente «relleno» y en el caso de la selección caribeña, casi caridad.
Accionistas
Ayer, además, tuvieron otras dos «presencias»: las del equipo arbitral encabezado por Horacio Elizondo, y la pelota «Teamgeist» (espíritu de equipo) con la que se jugó todo el torneo. Por eso, la final fue 100% alemana, a pesar de que el paquete accionario de Adidas está en manos en su gran mayoría de accionistas institucionales con sede en Estados Unidos, y algo parecido ocurre con Puma.
A la muerte de «Adi» Dassler, sus hijos tomaron el control del grupo pero en 1991 se lo vendieron al francés Bernard Tapie, quien a su vez -y tras un escándalo financiero- entregó el paquete mayoritario al Crédit Lyonnais, que a su vez se lo vendió al francés Robert Louis-Dreyfus; en 2001 este empresario se retiró del día a día de la empresa, que es hoy manejada por Herbert Hainer al frente de un management profesional.
La empresa madre, Adidas A.G., fue fundada en 1949 por «Adi» en la misma Herzogenaurach donde se alojó la Selección argentina en el Mundial que acaba de concluir. «Adi» tenía como socio a su hermano Rudolph, que pocos años más tarde se separó de Adidas para fundar su propia marca, Puma.
El primer gran triunfo en mundiales de la marca de las tres tiras fue en 1954, cuando una escuadra alemana claramente inferior derrotó a una lujosa Hungría en la final 3-2 luego de ir 2-0 abajo.
La primera gran victoria de Puma, y que le dio notoriedad universal, fue asegurarse a Pelé como usuario de sus botines; todavía en las escuelas de marketing se exhibe la foto del seleccionado brasileño calzado con Adidas, salvo -nada menos- el mejor jugador del mundo de la época.
De todos modos, la gran derrotada fue la estadounidense Nike: los estadounidenses, con ocho equipos nacionales, pensaban tener al menos un representante en el gran partido del 9 de julio. Sobre todo porque entre esos ocho estaba el gran favorito, Brasil, que terminó despedido por Francia (Adidas) en cuartos de final. La apuesta de Nike también se extendía a Holanda, que siguió amagando con un supuesto poderío que nunca termina de concretar.
Esto, de algún modo, funcionará como «premio consuelo» para la gente de Adidas: después de todo, Puma factura por año unos 1.600 millones de euros, mientras que las tres tiras (sin incluir su recientemente adquirida Reebok) venderá en 2006 unos 8.900 millones de euros, cifra que treparía por encima de los 10.500 millones si se le adicionan las ventas de Reebok. Por su parte, Nike facturará en el mismo período unos 11.000 millones; está claro contra quién es la pelea de fondo por el liderazgo del mercado deportivo mundial.
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