11 de mayo 2001 - 00:00

PyMEs: por cada peso de ayuda, el Estado cobra u$s 7 en impuestos

Los representantes de los principales bancos de la Argentina advirtieron ayer que para desarrollar al sector de las pequeñas y medianas empresas se necesita la ayuda del Estado, y propusieron comenzar a pensar en una «asociación» entre el sector financiero, el gobierno y las PyMEs para superar las trabas para acceder al crédito.

«Por cada dólar de ayuda al sector de las pequeñas y medianas empresas, el Estado obtiene 7 dólares adicionales en el cobro de impuestos», dijo Oscar Tanucci, del Banco Sudameris Argentina, parafraseando datos de la Small Business Administration de los EE.UU. y coincidiendo con el resto de sus colegas.

El reclamo de los banqueros, que fue realizado en el marco del coloquio de Ideapyme, fue en respuesta a la constante demanda que, tanto funcionarios y empresarios realizan a las entidades financieras por las altas tasas de financiamiento que se cobran.

Compromiso

«Es cierto que tenemos que demostrar más compromiso con el sector PyME», admitió Martín Pérez de Solay, de Citibank Argentina, pero «a pesar de las cinco crisis internacionales financieras de los últimos cinco años, el negocio crece sin recortar un gramo de apoyo para jugarse por las PyMEs».

Por su parte, el director del Banco Nación, Guillermo Busso, destacó que la cartera de negocios de la institución está centrada en el sector. «Este gobierno le ha puesto al sector PyME un interés que no tenía con ningún gobierno anterior. Ha convertido al Banco Nación en un banco para PyMEs. El banco se está reencauzando a ese sector», enfatizó Busso, quien advirtió que «es mucho lo que se puede hacer en un marco que no es el mejor», precisó.

«Necesitamos transmitir el mensaje de que se acerquen las PyMEs a los bancos y tenemos que hacer fuerza juntos para sacar el tema de la factura negociable u obligación de pago diferido, que permitirán bajar en 50 por ciento el costo financiero para las empresas del sector», señaló Busso.

El director del Banco Nación sostuvo además que «no puede ser que las grandes empresas sigan financiándose con el capital de trabajo de las PyMEs» manejando a su antojo las fechas de pago, hecho que será revertido a partir de la sanción de la factura negociable.

Integración

Por su parte, Oscar Tanucci, destacó la necesidad de «una fuerte integración del sector privado y el público» para fomentar la actividad de las PyMEs, mediante la canalización de la ayuda oficial para las empresas a través de la banca privada. Asimismo, subrayó que «faltan políticas para la creación de nuevas empresas» y explicó que « se necesitarían 200 mil nuevas PyMEs» para reducir la tasa de desempleo a niveles óptimos.

En tanto, el gerente de Banca para Empresas del
Grupo HSBC, Ernesto Lorenzo, se refirió a las medidas que aún puede tomar el Estado para beneficiar al sector PyME, junto con la banca, al referirse al sistema de facturación de la «duplicata» brasileña. «Es necesario financiar el ciclo de cobranzas de las PyMEs. Acá está el centro de la cuestión. En el agujero negro que se produce por la prolongación de la cadena de pagos», indicó Lorenzo, quien destacó los beneficios del sistema de facturación brasileño tanto para el sector PyME como para los bancos.

Entre las propuestas que más se destacaron, se encontró la de
Pérez de Solay, quien propuso que el gobierno brinde un certificado a los contribuyentes que están al día, lo que puede ser, según dijo, un buen instrumento para «darle previsibilidad» a la relación entre bancos y PyMEs, y hacer más ágil la relación. Pérez de Solay subrayó la «flexibilidad» de las PyMEs y aseguró que «tienen la capacidad de darse vuelta en el aire» y responder en forma adecuada y ágil a los requerimientos del mercado.

Por su parte, el ex ministro de la Producción bonaerense y actual presidente de Provincia ART,
Carlos Brown, advirtió que «falta un compromiso del sector financiero con el país», y consideró que la banca privada «pretende ser una burbuja, no realizó ningún ajuste y obtiene resultados brillantes en medio de un país que está en un proceso de depresión profundo». Brown dijo que «la gente no consume, entrega su dinero a los bancos y éstos, cuando se lo tienen que entregar al Estado o al sector productivo, obtienen ganancias espectaculares sin importarles qué es lo que sucede con el resto».

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