Millones de pesos en cheques para pymes "varados" por la cuarentena

Economía

Muchas empresas tienen cheques a cobrar en los bancos. Como las entidades no abren por el aislamiento, no puede hacer efectivos los pagos.

Felix de la Iglesia es un empresario gráfico de 75 años. Hace 40 que se dedica a la actividad y en ese período aguantó todas las crisis y políticas económicas. Tiene una foja impecable, con una administración de su negocio que puede ser la envidia de colegas. Sujeto de crédito de las mejores calificaciones para cualquier banco, durante toda su trayectoria no tuvo nunca un cheque rechazado.

La cuarentena impuesta por el coronavirus llegó para ponerle la primera mancha en su carpeta. Luego de la reapertura del clearing el jueves pasado registró dos cheques “rebotados” y espera que lleguen muchos más. Se debe a que en una de las sucursales del banco con el que opera le quedaron “varados” cheques por $1,5 millones, poco más de la mitad de lo que factura al mes.

La situación del empresario, socio gerente de Grupo Tres Plus, es la misma que la de miles de pymes proveedoras de grandes empresas. La relación comercial entre las grandes compañías y sus redes de proveedores se canalizan a través del servicio de entrega de cheques en ventanilla que realizan las entidades financieras. En lugar de mandar un cadete a la tesorería de la empresa, la pyme pasa por una sucursal bancaria a retirar el cheque cuando le avisan que está listo el pago. Se trata de uno de los servicios más eficientes que presta el sistema financiero.

Con la cuarentena estricta que impuso el gobierno, todo ese segmento de cobros en el que participan miles de pequeñas y medianas empresas quedó paralizado. Miles de pagos por miles de millones de pesos están ahora durmiendo en los cajones de las entidades financieras a la espera que se levante la cuarentena.

Para De la Iglesia el gobierno “debería haber permitido reabrir el clearing pero también permitir que los bancos puedan seguir ofreciendo este servicio”. En el caso del Grupo Tres Plus, su cliente es Laboratorios Raffo, precisamente, de uno de los sectores considerados esenciales que tiene que seguir trabajando. Por ser proveedor de ese laboratorio, como de otras empresas vinculadas al rubro de la salud, la pyme de este caso sigue trabajando. De hecho, esta semana, comentó De la Iglesia, estaba terminando de tramitar los permisos de circulación para que sus empleados puedan llegar a la planta en Larrazabal al 1400, en la Ciudad de Buenos Aires.

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