¿Qué saben los mercados?
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2. El superávit fiscal es altamente dependiente de los impuestosa la exportación y de bajar el ritmo de expansión del gasto. Por el lado de los ingresos, los precios de los commodities han dejado de crecer y están bajando. Mientras, la presión sobre el gasto no cede. La movilidad jubilatoria comenzará a erosionar el superávit de la ANSeS -que hasta ahora financiaba al Tesoro-.
Asimismo, el ajuste en transferencias a provincias y en obra pública tiene un límite derivado de la propia situación fiscal provincial y de los compromisos asumidos para mantener las precarias alianzas del kirchnerismo. Por otra parte, la reducción de los subsidios energéticos surge, hasta el momento, como demasiado tímida, dada la magnitud de las distorsiones existentes.
3. La aceleración de la inflación le ha quitado competitividad industrial a la Argentina y afecta el poder de compra de los consumidores. A su vez, la crisis energética y otras señales han reducido la expansión de la inversión y la oferta local. La economía se está desacelerando por estos efectos y, a la vez, están creciendo las importaciones. Esto, sumado al deterioro de la demanda global y la comentada caída de los precios de los commodities, hace que el superávit comercial se esté reduciendo.
4. Las esperanzas de que el «relanzamiento» del gobierno incluyera un plan antiinflacionario integral se están esfumando junto con las que suponían una «normalización» del INDEC. Dicho sea de paso, la normalización del INDEC sólo puede darse después de que baje la inflación y nunca antes. Resulta como mínimo ingenuo esperar que el gobierno blanquee una tasa de inflación que duplica o triplica, según el mes, a la oficial.
En otras palabras, el INDEC será creíble cuando la inflación real de cada mes se termine pareciendo a la que informe el INDEC. Ello requiere, entonces, primero, bajar la inflación.
5. La política monetaria, por la fuga de capitales, se ha vuelto menos expansiva. Sin embargo, la combinación política fiscal expansiva y política monetaria contractiva no hace más que crear condiciones de estanflación.
6. Este mismo escenario hace que la política cambiaria también quede limitada. El tipo de cambio cuasi fijo se ha convertido en la única «ancla» antiinflacionaria efectiva que tiene la macro.
7. Por último, y quizás éste sea el punto principal, las sucesivas apariciones de la Presidente y sus principales voceros han explicitado que de todo lo anterior, el gobierno no se ha dado por enterado. Lo que recuerda, modificada, aquella frase de Groucho: «Más vale permanecer callado y dar la impresión de que se ignora la realidad que abrir la boca y alejar toda sospecha».




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