28 de enero 2005 - 00:00

Qué trae enero

Al concluir el mes de enero se notó la aparición de indicios de lo que puede ser el año en lo político. Veamos algunos:

CON ESPAÑA CERO A CERO

Nadie cree circunstancial que en vísperas del arribo del presidente español, Rodríguez Zapatero, a la Argentina Telefónica de España haya dejado trascender que reactivará ante el CIADI una demanda contra la Argentina por 2.800 millones de dólares. Es una cifra enorme que representaría casi 3% de toda la deuda argentina en default. Una vez aquí, Rodríguez Zapatero anunció que « intercederá ante las empresas españolas en sus juicios contra la Argentina» por la pesificación asimétrica de 2002. Se interpreta como una «mise en scène» para que el presidente de España quede bien ante el gobierno de Kirchner cumpliendo lo que enunció. Claro, la contrapartida para Telefónica -además de congraciarse con Rodríguez Zapaterosería darle cartas para que interceda en tarifas.

No hubo mucho más de la visita del español. Pedirle que medie ante bonistas no tiene sentido porque ese país no los tiene. Y que gestione ante el Fondo Monetario menos porque España no integra el Grupo de los 7. Peor aún, Rodríguez Zapatero hoy es un no querido por Estados Unidos por haberle retirado las tropas españolas de Irak.

EL FUTBOL ENTRA EN JUEGO

La politización en las transmisiones de partidos de fútbol que se notó en los «torneos de verano» para muchos da idea de que todos los ámbitos, incluidos los deportivos, espectáculos y hasta educativos, serán utilizados para ganar la elección de octubre próximo. No es un dato menor.

SINDICALISMO A DOS PUNTAS

Luis Barrionuevo reuniendo en su casa de Mar del Plata a los «gordos» de la CGT y sumándose el grupo a Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá para pedir internas en el justicialismo como partido no causa buena impresión. En primer lugar, también esa parte negra del sindicalismo juega con Néstor Kirchner. En segundo lugar, es sabido que quienes agregan políticamente a gremialistas ahuyentan a votantes.

El aporte estaría en quien tuviera de su lado a Susana Rueda, una del triunvirato que no tiene la triste fama de Barrionuevo, Lingieri, Moyano y otros.

Sobre todo pasa a ser valiosa Rueda porque ese oscuro sindicalismo quiere desplazarla de la conducción de la CGT en junio. Moyano quiere quedarse con el edificio y la estructura de la central obrera, pero no puede agregarle prestigio en absoluto. Al contrario.

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