No pudo ser. "Todavía", dirán seguramente los más optimistas. Es que si bien el Dow arrancó del lado perdedor y una hora antes del cierre volvía a rondar este territorio, ganando un acotado 0,17 por ciento al finalizar el día, apenas seis minutos después que el reloj tocara las 10 de la mañana (hora de Nueva York) se posicionaba tan sólo 2 puntos abajo del máximo histórico.
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De todas formas, que ayer no se hubiera roto esa marca no cambia en nada sustancial el ánimo general del mercado, especialmente porque al cerrar en 11.689,24 puntos, el Promedio Industrial marcó un nuevo "segundo puesto" en la "carrera de los cierres".
De hecho, si sustraemos el comportamiento de Versión (no gustó el plan de expansión en fibras ópticas que presentó la compañía) y de AT&T (que actuó casi en simpatía con la primera), casi seguramente que el cierre hubiera sido en niveles récord (los que seguramente no están nada contentos siguiendo esta línea "de lo que hubiera pasado" son los responsables del Dow Jones que el 1 de noviembre de 2000 incorporaron a Microsoft, Intel, Home Depot y SBC -absorbida por AT&T- al promedio, en lo que fue una jugada plena por la burbuja tecnológica. Si bien el 14 de enero se marcó el récord, hoy esos papeles están 46%, 61%, 41% y 20% debajo de los valores en que comenzaron a listar y únicamente GM ha perdido más que ellos.
La estrella desde entonces ha sido Altria, ganando más de 200 por ciento. Lo que es claro es que, mas allá de las noticias, el mercado "está para un récord" (si lo logra o no es otra cuestión), lo que explica la poca repercusión que tuvieron las declaraciones del gobernador Kroszner de la Reserva Federal afirmando que (los gobernadores) "todavía vemos un potencial persistente para las presiones inflacionarias", la mejora en la venta de viviendas durante agosto y la suba del petróleo a u$s 62,96 por barril.
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