12 de febrero 2001 - 00:00

Queja de industriales por fallas en Aduana

En el más estricto secreto, el jueves pasado un grupo de industriales se reunió con el titular de la Aduana, Eduardo Casullo, para expresarle su preocupación en cuanto al deficiente funcionamiento del organismo encargado de la administración del comercio exterior.

Con el mayor sigilo, los industriales eligieron para el cónclave uno de los salones reservados del hotel Sheraton. Acudieron al encuentro el actual secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA) José Ignacio De Mendiguren, Sergio Einaudi (Techint), Juan Carlos Sacco (gráficos), Juan Carlos Lascurain (metalúrgicos) y Jorge Bagcheian (Gatic). Llamó la atención que la reunión no se llevara a cabo en la sede de la central fabril y, como es usual para este tipo de encuentros, con la participación del Comité Ejecutivo en pleno. De ahí que varios industriales a último momento se excusaran de acudir al convite.

Apoyo

Hay que recordar que la designación de Casullo al frente de la Aduana fue apoyada en su momento por la UIA, aunque pareciera ser que ahora presionados por los reclamos que continúan recibiendo por contrabando y subfacturación de importaciones en las cámaras y asociaciones empresarias algunos industriales están lentamente dando un paso al costado.

Por lo bajo los industriales que otrora lo alentaban ahora sostienen que la Aduana «sigue haciendo agua» y que en la práctica no observan grandes cambios en cuanto a las funciones de control.

Por caso, el sector del calzado continúa quejándose de ingreso de zapatillas a precios irrisorios, al igual que el de bicicletas.

En diálogo con este diario un importante empresario del rubro alimentario aseguró que el ingreso de productos a «precios insólitos» sigue siendo moneda corriente y responsabiliza del hecho a las grandes cadenas comerciales.

Por ejemplo, la Cámara de Chacinados ya realizó varias denuncias en el SENASA y la Secretaría de Industria por dos casos de subfacturación. Uno tiene que ver con la mortadela, por lo que los productores se quejan de que es imposible elaborarla a menos de un peso el kilo, precio de ingreso al país.

También el sector de maquinaria agrícola planteó sus reclamos relacionados con el ingreso de bienes usados a muy bajos precios.

En el sector de máquinas y herramientas la cosa no está mejor, al igual que en textiles y electrónicos, mientras que los más preocupados siguen siendo las tabacaleras.

Fuentes del sector sostienen que cuando desde el gobierno se anuncia que aumentó la cantidad de cigarrillos decomisados la explicación no pasa por el mejoramiento de los controles sino por el aumento del contrabando.

Precios

«Es lógico que a mayor contrabando la cantidad decomisada también aumente en términos relativos», explicó un avezado empresario del sector. En la actualidad el precio de un paquete de cigarrillos importados está en promedio a un peso, muy por debajo de lo que salen los nacionales.

Para algunos industriales la impunidad es tal que, sin ir más lejos, en frente del edificio de la UIA, en un puesto callejero se pueden comprar camisas y remeras importadas y ocasionalmente encontrar a un vendedor de relojes «truchos».

Pero también llegó a oídos de los industriales que en la Jefatura de Gabinete, que desde la asunción de Chrystian Colombo depende de ésta la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y por ende la Aduana (antes dependían de Economía), no están contentos con la performance del organismo.

Algunos industriales, del bando disidente, sostienen que el debilitamiento del titular de la Aduana explica en parte el urgente llamado a la reunión reservada con los industriales, con el fin de renovar apoyos.

Curiosamente y para alejar estos fantasmas, en la Aduana se hizo circular en los últimos días el rumor de que el presidente Fernando de la Rúa haría una visita a ese organismo, al estilo del que realizó la semana pasada al Ministerio de Economía, versión que hasta el momento no pudo ser confirmada.

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