No podía ser peor el inicio de las negociaciones con el FMI, por lo menos en lo que se refiere a las apariciones mediáticas. Ayer se cruzaron el Presidente, Néstor Kirchner; y el titular del FMI, Rodrigo de Rato, quien le pidió al gobierno que «sea razonable» con los bonistas que no ingresaron en el canje y dejó claro que darles una nueva oportunidad será un punto central en la discusión.
Además, lo ya clásico: la necesidad de controlar la inflación y arreglar con privatizadas. Kirchner respondió rápidamente y aseguró que «no está dispuesto a ceder nada» en la negociación. Mientras tanto, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, culmina hoy su misión de tres días en Washington, donde se reunió con distintos funcionarios del FMI, aunque la discusión tiene por ahora más ribetes políticos que técnicos. Así será muy difícil avanzar con el acuerdo antes de las elecciones del 23 de octubre.
Kirchner habló ayer del
FMI desde una tribuna
en el acto proselitista
que se llevó a cabo en
Balcarce. El Presidente
salió a condicionar las
discusiones con el
Fondo al señalar: «No
vamos a negociar
cediendo nada de lo
que le corresponda a la
Argentina».
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