Después de cuatro ruedas donde el Merval estaba como aislado de todo, sufriendo intensamente en su intimidad, se cortó la dura seguidilla a la manera clásica: con fuerte «rebote» en precios y con buena apoyatura de volumen.
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Y no fue esta vez por simple adhesión a una plaza internacional que arrastrara fuerte al convoy bursátil, sino que -más bien-todo lo contrario. Volvió el Dow Jones a su acostumbrada falta de estabilidad, cayendo cerca de 1%, el Bovespa deambuló bordeando la neutralidad y con leve suba simbólica final, mientras que caían mercados europeos y temblaban los asiáticos. En una palabra, el recinto local extrajo suculentos frutos, en una rueda donde reinaban las hojas muertas.
El Merval clásico alcanzó su primer logro, en recuperar presencia en la centena superior. Tras estar en un mínimo de «1.686» puntos, llegó al máximo de «1.742» unidades y lo mantuvo hasta el cierre. Ergo, resultó una arremetida sostenida y que no decayó hasta la hora de la campanada final. Previamente, claro, se vino produciendo un gradual disecamiento en fechas de bajas y donde ya escaseaba el «papel», reflejado en los negocios en caída.
Testimonios
Las variables del día muestran casos contradictorios, y -por ejemplo-con fuerte aumento de 2,73% en el indicador líder, las diferencias dieron «41» alzas contra mayoría de títulos en descenso: «53». Así, se advierte que se concentró mucho en las principales la onda positiva y hasta consumir casi 92 millones de pesos de efectivo (duplicando el ritmo de días previos). Pero, otra señal trascendente fue la reaparición de las «petroleras» y afines, con Tenaris puesta a tirar del carro general, también Petrobras, Socotherm y rehabilitación de Ledesma (mientras se celebraba su primer centenario de actuación empresaria) con 5,3%. Como están las cosas, habrá que aguardar confirmación de lo que ayer fue un rabioso repunte, tras fuertes bajas. Y la Bolsa, goleó.
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