16 de junio 2003 - 00:00

Reactiva a las joyerías boom de venta de plata

A lo largo de la calle porteña Libertad -conocida por sus tradicionales negocios de compra y venta de oro-, ya no se ven las mismas vidrieras completamente doradas.

En esa zona, una impresionante avanzada de los artículos de plata cambió los «brillos» típicos de las joyerías y atrajo más movimiento de compradores, tanto locales como extranjeros.

En este momento, son contados los comercios dedicados sólo al oro y cada día más los que reemplazan el stock que siempre vendieron por modernas joyas y alhajas hechas en plata.

Se trata de un boom de la platería que se extiende a todo el mercado joyero del país y que comenzó a generarse a fines del año pasado, jactándose hoy de haber logrado aumentar cuatro veces más las ventas que en normales días de convertibilidad.

Por mes, los yacimientos mineros están vendiendo más de una tonelada de plata con distintos fines: abastecer joyerías, exportaciones o elaborar placas radiográficas.

Además -y como novedad-, muchos comerciantes colocaron en sus negocios carteles de «compro plata» al público.

«El precio por kilo ronda los u$s 180, y el metal trabajado pasa a tener un precio estimativo de u$s 500», explicó Homero Pereyra, presidente de la Cámara Argentina de Joyería, Relojería y Afines.

De acuerdo con cálculos del sector joyero, entre la hechura y compra de colgantes, alhajas, pulseras, aros y anillos de plata, este commodity mueve por mes, aproximadamente, medio millón de dólares.

Y no son pocos los motivos que llevaron a las joyerías a vestirse de plata. Por un lado, el kilo de oro cuesta u$s 11.500, y sus productos derivados son todavía más caros.

Después de la devaluación y del «corralito», las ventas de joyas de oro se redujeron a menos de 20% en relación con 1999.

La caída era lógica. Basta comparar el costo que hoy tiene un anillo de 4 gramos diseñado en oro con otro idéntico terminado en plata para entender por qué retrocedió un mercado y creció el otro: en pesos, el de oro cuesta más de $ 200 (u$s 40 de materia prima y el resto de hechura, impuestos y otros gastos); y el de plata, un valor promedio de $ 30 -alrededor de u$s 10-.

• Vendedores

«Además, sigue siendo más gente la que vende que la que compra oro», aclaró Juan Leiva, uno de los pocos comerciantes que quedan de la calle Libertad dedicados totalmente al oro.

Es que, al margen de ser mucho más barata, la plata es menos peligrosa. «Muchos venden por miedo a llevar joyas de oro. Los robos aumentaron muchísimo, y se trata también de una cuestión de seguridad», contó Leiva.

Durante 2002, fue tanta la gente que vendió oro que hasta en los supermercados y en el Mercado Central se abrieron stands de compra. En uno de ellos, ubicado en un híper de la avenida porteña La Plata, la gente vendía pulseras, anillos y hasta relojes y, con el pago recibido, se dirigía directamente a las góndolas a comprar alimentos.

«A la inseguridad y la crisis económica se les suma otro factor que incide en el crecimiento de las ventas de joyas y alhajas en plata. En el mundo, hay una tendencia cada vez más pronunciada en la moda por este metal, y la Argentina no está exenta», aseguró Pereyra.

Durante el año pasado, los talleres de confección de joyas se achicaron hasta el punto de desaparecer. Nadie compraba oro, y quienes se acercaban a las joyerías querían venderlo.

«Gracias a la plata, se está trabajando a pleno en los talleres para comercios y en menor medida para exportar», dijo Pereyra.

Irene Castro, gerente financiero de Yacimiento Agua de Dionisio, afirmó que «la producción de plata se está vendiendo entera. Cuando se devaluó, comprar oro se volvió muy inaccesible y es lógico que el mercado de plata tenga un mayor movimiento».

Entre los pocos compradores de diseños en oro se encuentra una buena porción de extranjeros. «Los argentinos compran plata y venden oro. Más de 30% del oro que se vende lo consumen extranjeros. En los shopping y centros comerciales se vende bastante más oro al turismo internacional», indicó Leiva.

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