28 de agosto 2008 - 00:00

Reclamó Redrado luchar en todos los frentes contra la inflación. Admite lo que no reconocen Moreno y gobierno

Fue concreto el titular del Banco Central ayer. Declaró que para combatir la inflación, es necesario no sólo una política monetaria, sino también controlar desbordes en el gasto público y en los aumentos salariales. Dio a entender que, solo, no puede. Fue un mensaje directo para que Cristina de Kirchner tome medidas en otras áreas. Por si fuera poco, Redrado incluyó en esa misiva la necesidad de introducircompetencia en mercados con monopolios u oligopolios. No olvidó nada (salvo evitar mantener un dólar artificialmente alto, tema de su incumbencia). Pero, además, se trató de un reconocimiento de la inflación en la Argentina, lo que no es algo mínimo habida cuenta de la subsistencia de un INDEC. A través de Guillermo Moreno, esta entidad ayer reflejó una baja de 0,3% en supermercados durante julio. Mágico número. Tras el fin de las embestidas al INDEC y al secretario de Comercio Interior, ordenado por Néstor Kirchner, ayer resurgió el BCRA, quizás con la información de estudios privados que muestran fuertes alzas este mes en los alimentos. Archivado quedó el proyecto del jefe de Gabinete, Sergio Massa, de reformar el INDEC y alejarlo del radio de alcance de Moreno.

Martín Redrado al ingresar, ayer, al Alvear Palace.
Martín Redrado al ingresar, ayer, al Alvear Palace.
El presidente del Banco Central, Martín Redrado, reconoció que es necesario tomar medidas para reducir la inflación. Así lo hizo ayer en su disertación en la Conferencia de las Américas.

En uno de los últimos párrafos de su discurso aseguró: «Sólo el accionar conjunto y coordinado de la política fiscal, la política salarial, la de ingresos, la política de competencia, junto a la tarea que estamos haciendo desde el área monetaria y financieragarantizan la sustentabilidad macroeconómica y una necesaria reducción de la tasa de inflación».

  • Financiamiento

  • Además, afirmó que «las necesidades de financiamiento adicionales pueden perfectamente cubrirse a través de operaciones intrasector público, fruto del ahorro fiscal de los últimos años». Pero no descartó la «necesidad de recobrar el acceso al financiamiento externo a tasas razonables».

    A continuación, los principales puntos de su discurso:   

  • A pesar de la mayor calma, tanto en el mercado cambiario como en el sistema financiero, los mercados de títulos públicos se han mantenido volátiles, con eventuales interrogantes sobre la voluntad y la capacidad de pago de nuestras obligaciones financieras.

  • Estas dudas son absolutamente infundadas, tal como lo demuestra el cumplimiento puntual de los compromisos financieros, y la recompra de la deuda pública, que ha comenzado hace 2 semanas, y una configuración de variables fundamentales que brinda perspectivas de sostenibilidad fiscal.

  • En nuestro país, una combinación de factores externos y domésticos dio como resultado un proceso de turbulencia financiera, que se reflejó en una presión compradora en el mercado cambiario, caída de depósitos y aumentos del costo de financiamiento, tanto local como interno.

  • Por primera vez en décadas el Banco Central paró la pelota frente a una corrida. La réplica rápida que tuvo el Banco Central permitió en primer lugar fortalecer la demanda de pesos, y facilitar la oferta de dólares.   

  • La cuenta corriente de la Argentina arroja un superávit de 3 puntos del producto, mostrando seis años consecutivos de flujo positivo. Incluso en el período de fuerte crecimiento de la actividad doméstica, en tanto para este año continuará el superávit externo en aproximadamente 12.000 millones de dólares.

  • Los niveles actuales resistenescenarios notoriamentemuy pesimistas en materia de precios de materia prima, de muy baja probabilidad de ocurrencia.

  • Sería necesaria una caída de precios de 40% desde los máximos, para que el superávit de la balanza de bienes y servicios iguale al requerido para mantener constante la relación del ratio de deuda a producto.

  • La Argentina cuenta con una mayor holgura que en el pasado. Mientras que en 2001 los intereses de la deuda representaban 3,8% del Producto y 22% de la recaudación tributaria, en junio de 2008, alcanzan 1,8%, es decir, menos de la mitad del Producto y solamente 7% de la recaudación tributaria, o sea una tercera parte.

  • La vida promedio de la deuda aumentó de 8 a 13 años, y el riesgo cambiario se redujo sustancialmente, porque en 2001 97% de la deuda estaba denominada en moneda extranjera; en 2008, sólo 50%.
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