Un dato que se anunciará el 24 de se tiembre seguramente atentará contra el clima de enamoramiento mutuo que existe entre el gobierno y los industriales. En agosto hubo un récord histórico de importaciones por u$s 4.400 millones que, en parte se debe a la crisis energética (compras a Brasil y a Venezuela), pero más por «invasiones» desde China y Brasil. No fue casualidad entonces que los momentos del discurso de Néstor Kirchner ayer en Parque Norte que generaron ovación de los industriales fueron dos: cuando el Presidente se comprometió -Cristina mediante-a mantener un dólar alto y cuando insistió en mantener protección contra competencia desleal, apuntando a China.
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Precisamente, lo que olvidó de mencionar en su discurso el titular de la UIA, Juan Lascurain, fue todo lo relativo a la crisis energética que azotó al sector hasta hace menos de 30 días. Sugestivo olvido cuando se desempeña Lascurain en la corporación metalúrgica M. Royo, que en José León Suárez fabrica calderas e intercambiadores de calor para petroleras. Pero ayer no era el momento de recordar esos eventos. Afortunados al menos de que el Día de la Industria no se haya celebrado en junio o julio, cuando lo peor de las restricciones energéticas obligaba a suspensiones de personal y parálisis de empresas. No se hubieran permitido esos olvidos. Así, el azar quiso que la primera exportación de manufactura celebrada en estas tierras fuera el 2 de setiembre de 1587 (marca la instauración del Día de la Industria, aunque para algunos historiadores, como Felipe Pigna -el Pacho O'Donnell de este gobierno-, se trató de un contrabando) y no uno o dos meses antes.
El problema a futuro es que la inflación se está devorando más rápido que antes las ventajas del dólar alto. Y en varias mesas se destacaba ayer que había cierto retraso en el tipo de cambio a pesar del salto que pegó en el último mes y medio a $ 3,20. Bienvenida la crisis hipotecaria en Estados Unidos en ese sentido para el sector industrial. Pero para 2008 hay datos que deberían tenerse en cuenta. Por lo pronto, economistas como Ricardo Arriazu advierten que el año próximo el superávit de cuenta corriente se puede reducir a cero. Significa que lo que ingresen de dólares por balanza comercial saldrá por otra ventanilla. Otros analistas advierten que se mantendría el superávit, pero en u$s 2.500 millones. Difícil la estimación cuando todo depende de acertar la duración de la crisis internacional. Lo que está claro, independientemente de ello, es que los industriales ya no tienen que temer la presión a la baja del dólar. Hay fantasmas más importantes en ese sentido como el alza de los costos en 2008 con el creciente ritmo en aumentos que se están observando y la difícil puja salarial que se avecina.
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