Redrado abogó por "un mercado financiero en moneda local de largo plazo"
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Redrado destacó que los montos negociados en activos domésticos representan dos tercios del volumen transado en el conjunto de países emergentes, y en el segundo trimestre, a pesar de la fuerte contracción por la situación internacional, sumó 1,2 billones de dólares.
Sin embargo, acotó, esa cifra supone una contracción de 31% frente a igual período de 2007, cuando alcanzó su record histórico, y en América Latina los activos en monedas locales representan menos del 30% del total de la deuda.
Para el funcionario, "la transición de salir de monedas duras hacia monedas regionales no debe implicar el cambio en el riesgo de moneda por ir hacia un riesgo de tasa".
Redrado destacó al respecto que "un esquema de gobernanza empresarial frágil afecta negativamente el proceso de inversión" y sostuvo que "el desarrollo de un mercado doméstico de bonos requiere mejoramientos en la legislación sobre gobernanza corporativa".
El jefe del BCRA puso como ejemplo el caso de México, "que definió su estrategia de deuda, incluyendo el financiamiento público en el mercado local", estableció metas anuales de endeudamiento externo y "favoreció la emisión de títulos públicos de largo plazo a tasas de interés fija, al tiempo que disminuía gradualmente la emisión a tasa variable".
Una precondición para profundizar un mercado en moneda local de largo plazo, añadió Redrado, es "la reducción de la volatilidad macroeconómica, tan típica en nuestros países".
A tal fin, sostuvo, "resulta necesario no sólo sostener, sino fortalecer los pilares macroeconómicos que constituyen el nuevo paradigma latinoamericano que tiene claros componentes anti cíclicos".
Mencionó Redrado en este sentido el "compromiso con la solvencia fiscal, que no es una bandera de la izquierda ni de la derecha, sino una cuestión de estricto sentido común".
Otros componentes, indicó, son "la robustez y consistencia monetaria", los "regímenes cambiarios flexibles", la "reducción de la deuda externa y los descalces en monedas", el "dinamismo comercial, con diversificación de destinos y productos", y "la acumulación de
reservas internacionales".
Estas políticas, dijo Redrado, han permitido a la región "por primera vez no estar en el epicentro de una crisis", mientras "las condiciones de contagios son menos evidentes".
Sobre la situación en los países desarrollados, el funcionario recordó la película "La tormenta perfecta", porque "tenemos la conjunción, por primera vez en la historia económica, de tres factores que se dan al mismo tiempo y en un mismo momento en el mundo industrializado".
Según puntualizó, se despliegan en el Norte "un proceso de recesión, ya que los números que manejamos nos muestran crecimientos negativos en el hemisferio norte; una creciente inflación; y una crisis financiera como hacía mucho tiempo no se veía en nuestra historia".
Redrado afirmó que "los instrumentos del pasado no sirven y no están a la altura para poder enfrentar los retos de esta singular coyuntura financiera y económica internacional".
Agregó que "nos encontramos frente a grandes escollos, persisten severas presiones inflacionarias originadas en el alza del precio del petróleo y de los alimentos".
No obstante, destacó el impacto diferenciado de la crisis: "mientras existen claros indicios de recesión o desaceleración en los países desarrollados, los países latinoamericanos continuamos creciendo a tasas considerables, sobre todo en base a una fuerte dinámica de la demanda interna", contrastó.
Destacó, sin embargo, que hay una "extensa agenda de temas por delante", y mencionó como "desafío" la necesidad de "mejorar la movilidad social e intergeneracional de nuestros habitantes, que explica en gran medida porqué se tiene una distribución del ingreso de las más desiguales del mundo".
Consideró por último necesario "superar la elevada informalidad laboral; aumentar la calidad en la educación; y reforzar la inversión en investigación y desarrollo, que en los países desarrollados ronda entre 2 y 3% del producto bruto, y en América Latina va de 0,6 a 0,8% y no llega siquiera a 0,1% en algunos países".




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