Washington (EFE) - El Senado, bajo control republicano, se prepara para aprobar esta semana una reforma a la ley de bancarrotas que hará muy difícil que los consumidores se declaren en quiebra para evitar el pago de sus deudas. El proyecto de ley, que puede ser sometido a votación antes del viernes, cuenta con el respaldo del sector financiero y, sobre todo, de las instituciones bancarias que emiten tarjetas de crédito, que desde hace ocho años han impulsado una reforma de la ley. Básicamente, el proyecto busca determinar si las personas o las empresas que se declaran en bancarrota para eliminar sus deudas siguen ganando lo suficiente como para pagarlas. Quienes tengan los medios estarían obligados a cumplir planes de pago sin que sea necesario liquidar sus activos.
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La medida también impondrá costos significativos para quienes busquen ampararse a la ley de bancarrotas, a la vez que proporcionará a los bancos y negocios nuevas herramientas legales para recuperar su dinero.
Al igual que los promotores del proyecto, el sector empresarial alega que la medida ayudará a reducir el costo de bienes y servicios para todos los consumidores, mientras que sus detractores argumentan que se trata de una dádiva a los bancos y compañías de tarjetas de crédito.
Líderes de la Cámara de Representantes han indicado que aprobarán la ley de forma expedita una vez que el Senado la envíe a esa cámara.
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