Renunciaron a hombre clave de AFIP en medio de versiones
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Horacio Castagnola
Otro motivo que se suma es que Castagnola forma parte de la conducción de la AFIP que lideró Abad desde los primeros días de la gestión Duhalde. Abad se fue distanciado con el entonces titular de la Aduana Ricardo Echegaray y resultó más castigado, ya que Echegaray fue designado en la ONCCA a los pocos días, en plena crisis con el campo y para manejar subsidios por miles de millones. Castagnola quedó en su cargo protegido en parte por Alberto Fernández, que varias oportunidades defendió su continuidad argumentando los conocimientos técnicos que detenta. La salida del jefe de Gabinete lo dejó sin defensa.
Hay quienes recuerdan, también en esta serie de versiones, que Castagnola en la DGI nunca consiguió ganarse la simpatía de los Kirchner. El ex presidente, fiel a su tradición, se disgustó porque ingresó al organismo durante el último gobierno militar -no importaba el insignificante cargo ejercido- y eventualmente por ser pariente cercano de Graciela Fernández Meijide. Ultimamente, Kirchner sospechaba también de Castagnola, por supuestos contactos telefónicos y personales con la oposición.
Horacio Castagnola llegó a dirigir la DGI el 7 de marzo de 2002, un día después de la asunción de Alberto Abad. En ese momento se lo eligió por ser uno de los principales referentes de «La Casa», la manera que tienen los agentes de planta para llamar al organismo. Castagnola había ingresado en la DGI en 1980, inmediatamente pasó a planta permanente, y siempre tuvo cargos directivos dentro de la dirección. Sólo estuvo un tiempo fuera del primer piso del viejo edificio del Banco Hipotecario, desde donde se maneja el organismo recaudador desde comienzos de los 90. Fue cuando la DGI se transformó en AFIP a los pocos días de asumir Carlos Silvani como administrador. Este técnico del FMI que repatrió el ministro Roque Fernández eligió rodearse de viejos colaboradores de la histórica DGI de fines de los 70 que ya no estaban en la planta permanente. Castagnola volvió cerca de la dirección cuando Héctor Rodríguez asumió como administrador luego de la renuncia de Silvani, a comienzos del gobierno de Fernando de la Rúa. Continuó cerca de la conducción de la DGI cuando Armando Caro Figueroa condujo la AFIP y durante el interinato de Horacio Rodríguez Larreta antes de la crisis de 2001. Esta gestión del que ahora es jefe de Gabinete porteño fue breve (duró sólo unos tres meses), pero trajo una reforma fundamental para la AFIP: hizo que el Congreso aprobara la autonomía de su organismo. Abad fue un gestor, político, pero no un experto en impuestos y en el manejo de la AFIP, por lo que prefirió rodearse del personal de «La Casa». Castagnola le aseguraba conocimiento técnico en cuestiones impositivas y respeto dentro de los más de 20.000 funcionarios del organismo.
La remoción del titular de la DGI le produce en realidad un problema al gobierno, ya que es personal de planta permanente, además de profesional, con lo que no puede ser despedido salvo cuestiones extremas, de fallas éticas o incumplimientos de los deberes públicos. Castagnola es licenciado en Administración, autor de varios libros técnicos («Tratado de tributación I y II» y «Política económica tributaria»), además de profesor titular en el posgrado de Impuestos de la Universidad de Buenos Aires.




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