México (Reuters) - Raúl Muñoz Leos, CEO del monopolio petrolero estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), renunció ayer a su cargo luego de un escándalo por un convenio interno sobre fondos millonarios para su poderoso sindicato. Luis Ramírez Corzo, también directivo de Pemex, fue nombrado en su reemplazo, según un comunicado de la Secretaría de Energía emitido luego de que la noticia se filtrara desde otras áreas del gobierno. Ramírez se desempeñaba desde 2001 como director general de Pemex Exploración y Producción, su principal subsidiaria. La petrolera entrega a las arcas públicas más de 60% de sus ingresos en impuestos.
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Un convenio de Pemex para pagar unos u$s 670 millones para asistencia médica y créditos hipotecarios a sus trabajadores agremiados desató fuertes críticas y está bajo investigación, dos años después de que el anterior jefe de Pemex saliera del puesto por desvío de fondos a través del sindicato. La semana pasada, Muñoz Leos fue nuevamente blanco de críticas luego de que el diario «Reforma» publicara que Pemex había pagado una abultada cuenta por una liposucción a su esposa y otra intervención estética, aunque la firma petrolera declaró que había reembolsado los fondos un año y medio después.
La Secretaría de Energía no mencionó en el comunicado los escándalos que rodearon la salida de Muñoz Leos, aunque sí justificó la necesidad de un nuevo liderazgo en la compañía petrolera -principal generadora de divisas para México-, en la parte final del gobierno del presidente Vicente Fox, que culmina a fines de 2006. Fox buscó impulsar una reforma energética desde que asumió en diciembre de 2000 para permitir más inversión privada en el sector, pero la oposición -que domina el Congreso-ha rechazado el proyecto. El petróleo es visto en México como símbolo de soberanía nacional.
En 2002 se descubrió que la petrolera había destinado u$s 130 millones a financiar la campaña electoral del entonces gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 2000, escándalo conocido como el «Pemexgate». El sindicato de Pemex está dirigido por militantes del PRI, por lo que el secretario de Hacienda, Francisco Gil, había advertido a Fox en una carta filtrada a la prensa que el sindicato podría destinar ilegalmente ese dinero a apoyar al PRI, como lo hizo en 2000.
Pemex cuenta con 131.000 trabajadores, de los cuales 90.000 pertenecen al sindicato, y genera alrededor de un tercio de los ingresos fiscales cada año. En 2003 batió el récord de producción de crudo, con 3,37 millones de barriles diarios, y extrajo 127,68 millones de metros cúbicos diarios de gas.
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