18 de septiembre 2003 - 00:00

Renunció el titular de Bolsa de Nueva York

Nueva York (Reuters, DPA, ANSA) - El presidente de la Bolsa de Nueva York, (NYSE), Dick Grasso, se vio forzado a renunciar ayer a raíz del escándalo suscitado cuando se conoció que tendría una remuneración de 140 millones de dólares por una prórroga de su contrato hasta mayo de 2007, una suma nunca vista para alguien que ocupara su puesto anteriormente.

Acosado por las opiniones de políticos, directores de la Bolsa y el diario «The New York Times», Grasso intentó convocar a una reunión extraordinaria para el próximo miércoles para tratar su caso. Pero las presiones apuraron los tiempos, y ayer por la tarde el directivo presentó la renuncia al consejo de administración del organismo que se reunió de emergencia.

•Ofrecimiento

«Dick había ofrecido entregar su renuncia si el consejo lo pedía, así que el consejo lo hizo y aceptó la renuncia», dijo Carl McCall, uno de los miembros de la junta directiva, jefe del comité de remuneraciones de los directivos de la NYSE.

«Si la junta lo desea, presentaré mi renuncia como presidente y director ejecutivo», había anunciado Grasso horas antes, y la junta lo deseó.

Según la prensa estadounidense, durante esta reunión el consejo de administración propuso a Larry Sonsini, del grupo de abogados Wilson Sonsini Goodrich and Rosati, para asumir interinamente el cargo de presidente de la Bolsa hasta la designación formal del reemplazante.

•Remuneración

Presidente de la NYSE desde 1995, Dick Grasso, firmó el mes pasado un renovación de contrato por dos años, hasta el 31 de mayo de 2007. En diferentes conceptos como cuentas de retiro y cuentas de ahorro, Grasso negoció un ingreso de 139,5 millones de dólares. «Un estadounidense medio tendría que haber trabajado durante 5.200 años 40 horas semanales para cobrar lo que recibió Grasso», declaró ayer el tesorero del Estado de California, Phil Angelides.

El demócrata Joseph Lieberman, precandidato a la presidencia, había considerado que el cuestionado dirigente, «en lugar de ser un ejemplo ético para el mercado que supervisa, quebró la fe de los inversores».

Te puede interesar