Los programas de recuperación productiva

Economía

Una propuesta para las pymes que pretendan obtener los REPRO es que prueben que han tenido una reducción de facturación o que en función del porcentaje de reducción de las ventas se otorgue mayor importe siempre sobre la nómina salarial.

La necesidad de garantizar el pago de los salarios para así tranquilizar a los empleados registrados para que cumplan la cuarentena en un marco de contención amerita que se considere un nuevo marco para la obtención de los mismos.

Así como va a ser necesario que el FMI habilite un Programa Pandemia, ya que sus Programas Abiertos no se adaptan a este nuevo escenario.

Los REPRO deben incorporar la nueva situación. Por eso la idea de denominarlo ReproCovid-19. No se puede seguir con los requerimientos para situaciones de crisis individuales (por empresa cuando es algo general) y en muchos casos de imposible cumplimiento. Por ejemplo, lo relativo al informe socio-económico laboral firmado por contador público y la certificación de la firma en un Consejo Profesional cerrado; declaraciones juradas impositivas o inscripciones fiscales; o boletas de servicios públicos que, además, están en las empresas a donde no se puede ir.

Siendo que la mantención del ingreso es el horizonte a lograr como forma de contener a la gente en sus hogares, todos los esfuerzos para lograrlo deben ser realizados.

Es por eso que una propuesta para las pymes que pretendan obtener los REPRO es que prueben que han tenido una reducción de facturación o que en función del porcentaje de reducción de las ventas se otorgue mayor importe siempre sobre la nómina salarial. El menor ingreso por falta de ventas no puede afectar al gasto salarial y a otros fijos o fiscales.

Además, que le empresa no tenga activos financieros en cuentas bancarias o en el mercado bursátil (cuentas comitentes) es una situación que la deberían suscribir como Declaración Jurada “ad hoc”.

Es más: aquellos que pidan los REPRO habiendo tenido los ahorros o saldos para pagar la nómina salarial deberían ser multados porque no se puede dilapidar tiempo en controlar a aquellos que pretenden no ser solidarios.

La situación hace imprescindible que se limite la ayuda a quienes no tienen capacidad de ahorro acumulado, que deberán sacrificar para sobrellevar la misma. En esta situación hay que entender que todos ponen.

Ya se ha expuesto que la crisis no le ha llegado en forma idéntica a todos: hay quienes carecen de ahorro acumulado ya que vienen de años de falta de rentabilidad y puede haber otros que provengan de sectores que, pese a la situación macro, han podido sobrellevarla mejor y pudieron acumular fondos.

Lo interesante es que el pedido que realice la pyme puede ser controlado por el Estado, ya que se dispone de los datos de la facturación (van a quedar sin contabilizar quienes pese haber facturado lo hicieron en negro y aparecen como no facturado) y de las tenencias de activos en el mercado bursátil o el sistema bancario. Así como que las inscripciones fiscales están en poder del Estado y de los bancos que abrieron en su momento las cuentas y que en general han pedido los estados contables.

Una situación excepcional sólo se soluciona con medidas que se adecuen a la misma; no se puede pretender que las existentes para épocas con otro tipo de problemática sirvan para encaminar la situación actual.

REPRO más

Luego, por otro lado, el sistema financiero debiera apoyar a la totalidad de las cuenta- sueldos que han venido manejando para cumplimentar lo anterior.

La tasa del 24% no es tan mala si se considera que a los bancos les han eliminado encajes por sus depósitos así como les liberan topes de inversiones en Letras del Estado. Pero como van a bajar las tasas de plazo fijo a quienes depositen, a la postre serán los depositantes quienes con sus plazos fijos y saldos en cuentas financien los préstamos.

Los bancos intermedian entre los fondos de los depositantes y los pedidos de créditos, asumiendo la mora o incobrabilidad y ese es el problema. Ponen tantos reparos para otorgarlos porque sin duda se avecinan escenarios de incobrabilidad sobre dichas asistencias.

Las cuentas-sueldo han sido el pedido de los bancos a las pymes para tener una cartera cautiva para ofrecer a los empleados tarjetas, préstamos y otros productos que les han dado incontable rentabilidad. Bueno, ahora en la perinola dice “todos ponen”.

Las pymes son la solución. Solo hay que representarlas. Por ahora, desde nuestras casas.

(*) Integrante de la Mesa Problemática Pyme del CPCECABA

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