Reservas: el goteo de las ventas del BCRA ya suma u$s738 millones

Economía

La culpa no es del cupo de u$s200. El drenaje refleja otros síntomas de la macro y del ánimo inversor.

Aunque restan todavía computar nueve jornadas hábiles ya en lo que va de agosto el BCRA vendió reservas por u$s738 millones, superando el máximo de mayo (u$s679 M). Se trata así de la mayor venta neta de divisas del año, las que hasta ahora acumulan un total de u$s1.201 millones. Ya a comienzos de mes este diario advirtió que agosto venía peor que julio, que de por sí había sido inquietante porque del junio comprador (tras las nuevas restricciones cambiarias) que dejó un saldo positivo de u$s672 millones se pasó nuevamente a un mes vendedor (u$s568 M). Pero lo ocurrido en julio, efecto aguinaldo y cuarentena mediante, se intensificó en agosto a pesar de las noticias alentadoras sobre el canje de la deuda externa.

En las dos primeras semanas de julio, que fueron cortas por sendos feriados, el BCRA vendió a razón de u$s75 millones diarios en la primera y u$s19 millones en la segunda. En ambas semanas vendió u$s284 millones. Y en el arranque de agosto los promedios diarios de ventas netas de divisas se elevaron a u$s95 millones y u$s53 millones en la primera y segunda semana respectivamente. En total en dicho período el BCRA vendió reservas por u$s742 millones (u$s477 M en la primera y u$s265 M en la segunda). De ahí que a nadie sorprendieran los rumores sobre nuevas modificaciones en el régimen cambiario, sobre todo, con relación al cupo de compra mensual para atesoramiento (dólar ahorro).

Es que el goteo de reservas no solo inquieta al Gobierno sino al mercado en su conjunto. Solo basta con ver el derrotero de las reservas brutas, las netas y el de las disponibles. El Gobierno comenzó con un stock de reservas brutas de u$s44.800 millones, hoy está en u$s43.050 millones. Pero las reservas netas (excluyen los encajes de los argendólares y los swaps con China y con el BIS) pasaron de u$s13.600 millones a unos u$s10.000 millones. La situación se complica aún más si se observa el stock de las reservas disponibles (excluyen de las netas el oro y los DEG del FMI) ya que de aproximadamente u$s8.000 millones cuando asumió Alberto Fernández, hoy quedan poco más de u$s3.000 millones. Por suerte, los depósitos privados en dólares (argendólares) volvieron a crecer, muy modestamente, pero volvieron a niveles de u$s17.250/17.290 millones lo cual, vía encajes, compensó el escurrimiento de las reservas líquidas. No puede soslayarse que todo esto se dio con cepo cambiario. Es decir, el BCRA vendió reservas a pesar de las restricciones imperantes. Además no se trata solo del “dólar ahorro”, porque la inyección de pesos que debió realizar el BCRA para financiar el déficit del Tesoro por algún lugar iba a drenar, sobre todo, en medio de una pandemia y cuarentena. Basta con señalar que desde la cuarentena original los depósitos privados en pesos han crecido en más de $1,1 billones (algo así como u$s15.000 M al oficial o u$s8.500 M al blue). De este billón de pesos estacionado en los bancos, $276.000 millones quedaron en cuentas a la vista, $344.000 millones en cajas de ahorro y $520.000 millones en plazos fijos. Hoy el total de depósitos privados en pesos supera los $4,3 billones. A pesar del aumento de los depósitos privados en pesos, el crédito privado en pesos apenas creció $410.000 millones en este periodo. Lo que explica la liquidez excedente y su correlato en los pasivos remunerados del BCRA. Desde marzo, cuando se instauró la cuarentena, la tenencia de dinero del público aumentó en $444.000 millones, aunque la base monetaria solo creció en $250.000 millones. En una economía bajo cuarentena y en recesión el exceso de dinero fue buscando lógicos destinos, consumo y/o ahorro. Mucho para consumir, más que lo esencial no había y las opciones de ahorro no fueron tan atractivas, por ende, el refugio tradicional, el dólar, fue la caja de resonancia. Gracias a Dios que ese billón de pesos quedó en los bancos sino las cotizaciones de hoy serían de otro calibre.

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