La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en medio de las negociaciones para intentar sostener el frágil alto el fuego vigente desde el 8 de abril. Mientras el estratégico estrecho de Ormuz continúa parcialmente bloqueado y las conversaciones avanzan con dificultades, el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia contra Teherán y presionó para cerrar un acuerdo bajo mediación de Pakistán: "Si no lo hacen, lo van a pasar muy mal. Más les vale llegar a un acuerdo".
Donald Trump advirtió que Irán "lo va a pasar muy mal" si no logran alcanzar un acuerdo de paz
Ambas partes llevan varias semanas negociando para lograr un alto al fuego duradero. El mandatario estadounidense busca recomponer el tránsito en el estrecho de Ormuz, mientras que desde Teherán aseguran que el problema es "la confianza".
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rump vuelve a endurecer su discurso contra Irán.
El conflicto regional, que se arrastra desde el 28 de febrero, mantiene en alerta a la comunidad internacional no solo por el riesgo militar, sino también por el impacto energético derivado de las restricciones sobre el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Trump también desestimó la última contrapropuesta presentada por Irán y la calificó de “inaceptable”. “No tengo ni idea de si van a firmar”, agregó el mandatario, dejando entrever su escepticismo sobre la posibilidad de alcanzar un pacto en el corto plazo.
Irán: desconfianza y presión sobre el estrecho de Ormuz
Desde Nueva Delhi, el canciller iraní Abbas Araqchi reconoció que las negociaciones siguen abiertas, aunque describió un escenario cargado de desconfianza. “El principal problema es la confianza”, Cada día es diferente al anterior. El tuit de hoy es distinto al de ayer”, sostuvo durante una conferencia de prensa.
El funcionario explicó que continúan los contactos indirectos con Washington, impulsados por intermediarios como Pakistán y China. “Volvimos a recibir mensajes de los estadounidenses en los que decían que estaban dispuestos a continuar las conversaciones y el diálogo”, afirmó.
Araqchi remarcó además que Teherán se prepara tanto para retomar las negociaciones como para volver a una escalada militar si fracasa la vía diplomática. También cuestionó las posiciones “maximalistas” de Estados Unidos, a las que responsabilizó por el estancamiento de las conversaciones.
Pese a la falta de avances concretos, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Pakistán, Tahir Andrabi, aseguró que las negociaciones siguen activas. “El reloj de la diplomacia no se ha detenido. El proceso de paz está funcionando”, señaló según difundió la agencia estatal paquistaní.
El estrecho de Ormuz sigue siendo la gran carta de presión
La disputa geopolítica continúa concentrándose en el control del estrecho de Ormuz. Desde el inicio del conflicto, Irán mantiene restricciones parciales sobre el paso marítimo y lo utiliza como herramienta de presión frente a Occidente.
Según la televisión estatal iraní, embarcaciones de China, Japón y Pakistán recibieron autorización para cruzar la zona, mientras varios países europeos negocian con la Guardia Revolucionaria iraní para garantizar el tránsito de sus barcos.
El presidente de la Comisión parlamentaria de Seguridad Nacional iraní, Ebrahim Azizi, aseguró que Teherán implementó “un mecanismo profesional de gestión del tráfico” y advirtió que “solo se beneficiarán los barcos comerciales y las partes que cooperen con Irán”.
En paralelo, Washington mantiene desde el 8 de abril restricciones sobre puertos iraníes e incluso avanzó con incautaciones de buques en la región, profundizando el enfrentamiento con Teherán.
La semana pasada, Irán permitió el paso de más de 30 embarcaciones chinas por Ormuz, consolidando todavía más la relación energética entre ambos países. Azizi advirtió además que la ruta “permanecerá cerrada a los operadores del proyecto llamado ‘libertad’”, en referencia a la operación militar estadounidense destinada a escoltar barcos comerciales.
En paralelo, el presidente chino Xi Jinping mantuvo contactos con Trump y coincidieron en la necesidad de reabrir el estrecho cuanto antes. El mandatario estadounidense afirmó además que Beijing ofreció mediar en las conversaciones, aunque hasta ahora el gobierno chino no brindó detalles oficiales sobre esa posibilidad.





