Aprobó ayer la Cámara de Diputados el proyecto ley del libro en un rápido debate, modificando el proyecto original de modo que deberá retornar a la Cámara de Senadores para su revisión.
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La iniciativa aprobada establece que «la producción y comercialización del libro estará exenta del IVA en todas sus etapas», uno de los grandes reclamos que hacían, a través de la Cámara Argentina del Libro, editores, distribuidores, papeleros y libreros. Se dejó de lado la especificación realizada por Hacienda que mantenía el IVA para los libros infantiles y los de música. La nueva norma fija que gozará de reintegros la exportación de libros editados y/o impresos en el país, igual al máximo de los otorgados a los productos manufacturados. Se limitó, por lo tanto, la excesiva amplitud del proyecto del Senado que otorgaba también reintegros a las importaciones de libros. Este punto fue uno de los más resistidos por los diputados porque jugaba directamente en consonancia con otra disposición de lo aprobado en el Senado que permitía a los empresarios libreros la transferencia del crédito fiscal de IVA a terceros. Este sistema no existe hoy para ninguna actividad y recuerda el famoso fraude que se produjo en Tierra del Fuego, cuando la promoción en esa zona permitía la venta de crédito fiscal por las empresas radicadas allí, lo que terminó, en los papeles y para la DGI, con la isla tapizada de galpones que no existían.
Se estableció, también, que así como el autor tiene derecho de propiedad intelectual, que no pagará Ganancias, el editor lo tendrá de la diagramación, la composición, diseño, digitalización y otras expresiones originales que constituyan la edición. Esta reglamentación permite a los editores perseguir civil y penalmente a quienes reproduzcan ilegalmente su edición tanto como a aquellos que realicen fotocopias de la obras, un antiguo reclamo de la industria del libro.
Comisión
El nuevo proyecto crea una prometida Comisión Asesora del Libro que será presidida por el secretario de Cultura e integrada por los directores de la Biblioteca Nacional y del Congreso, el presidente de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares, representantes de las regiones culturales del país, de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) y la Cámara Argentina del Libro. Este nuevo ente oficial tendrá, entre otras tareas, fomentar la lectura de la población y la labor de los autores nacionales con particular interés por los que residen en las provincias.
Se desgrava por completo la importación de maquinarias destinadas a la producción y edición de libros, que ya no deberán tributar Derecho de Importación Extrazona y ayudará a la actualización técnica del sector.
Por último, el artículo 11 de la ley que permitía recuperar el IVA de toda la cadena gráfica, editorial y librera en los insumos no tuvo aceptación en Diputados.
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