Retraso en tecnología complica producción
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Mientras los bienes de capital envejecen y no se renuevan, el equipo durable en la Argentina acumula una antigüedad de 5,9 años -similar a la de 1970-, según el Centro de Estudios para la Producción (CEP) de la Secretaría de Industria.
La ventaja de vender en el exterior es el precio tras la devaluación. Pero a esto se suma el atraso tecnológico que incrementa costos si se quiere producir con calidad.
CONSTRUCCION
«Hace unos meses nos presentamos en una licitación para la construcción de pilotes (fundaciones) en un país limítrofe. Teníamos el presupuesto más barato pero Chile y una empresa europea tenían mejores máquinas», aseguró un empresario del sector. Finalmente, la obra la ganó la empresa europea porque tardaba un día en hacer cada pilote y, la argentina, un día y medio.
«Pasan generaciones enteras de máquinas a las que no podemos acceder, ya desde la convertibilidad», explicó el empresario.
TEXTIL
«Hay otro problema. Los diseñadores argentinos no quieren poner un precio adaptado para el exterior. Participamos del último pret-a-porter de París y eso se trasladó a las ventas», dijo.
Según Manuela Calviño, presidente de la Cámara de la Moda, «las máquinas tienen 10-12 años. Cuando en Europa sacan por hora 1.000 suéteres, acá salen 20».
Además, explicó que «no hay mano de obra calificada porque se fue del país y hay dos generaciones que dejaron de aprender por la escasa producción que había en la convertibilidad».
PROVEEDORES
En los últimos meses, los científicos recibieron fondos de empresas locales para desarrollar reemplazos de insumos importados -como el plástico-. El instrumental para lograrlo se adquirió durante el 1 a 1, pero el temor es la imposibilidad de modernizarlos. «Con el dólar alto, la ciencia tiene problemas cada vez más graves en cuanto al tiempo de producción y el subsidio a los investigadores», dijo Pablo Jacovkis, decano de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, que advirtió que «si no se tienen aparatos rápidos, hay trabajos que se complican, como el reconocimiento de imágenes o los modelos numéricos de la atmósfera».
AGRO
Es uno de los sectores que se favoreció con la devaluación, trabaja con máquinas de avanzada. «La convertibilidad obligó a los productores a tecnificarse para ser competitivos. Esto se logró con créditos. Hoy, están endeudados, no tienen acceso a la financiación y las máquinas nuevas están dolarizadas», explicó Eduardo Roulet, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez) de Córdoba y San Luis. Los plazos de uso de las máquinas en el agro ya se estiraron de 5 años, a 7 y 8 años.
La desaparición del leasing también complica a los agropecuarios, si se considera que en 2001, 40% de la maquinaria se adquirió bajo este sistema.
FABRICANTES DE MUEBLES
Pedro Todoroff, vicepresidente de Cámara de Fabricantes de Muebles, Tapicería y Afines (Cafidma) indicó que «la capacidad industrial del sector tiene su antigüedad pero sobra para el abastecimiento de la demanda».
Más que exportación de productos terminados, materias primas argentinas de la industria del mueble -como el aglomerado-, es lo que más se vende a productores brasileños. Ese país -que posee equipo propio para trabajar madera-tiene otras ventajas: produce más rápido los muebles para su mercado y el argentino. INFORMATICA
El caso más claro es el de la informática. La obsolescencia de las PC en las empresas locales ya se está haciendo notar. Complica en tiempo y producción final el trabajo diario.
Aunque, el grueso de las PC fue adquirido entre el '95 y 2000, la exportación de software cayó de u$s 4.000 millones a u$s 1.000 millones y la importación de equipos de u$s 1.100.000 (en 2000) a u$s 130.000 el año pasado.
«Si bien en las empresas no hay un atraso en las máquinas importante, porque durante la convertibilidad se adquirían los últimos modelos, lo que preocupa es lo poco informatizada que está la industria», explicó Daniel Gutiérrez, prosecretario de la Cámara Argentina de Mayoristas de Informática (CADMI).
En un estudio realizado por el Instituto de Estudios Municipales Económicos y Sociales (IMES) se destaca que 51% de las computadoras se utiliza en las industrias para el sector administrativo y sólo 18% para el proceso de producción, cuando debería ser al revés. Esta medición corroboró también que 50% de las PC tenían 3 o más años de antigüedad, y el resto entre 2 y un año. Un 60% de las empresas consultadas aseguró que no pensaba renovarlas.




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