También Roque Fernández, Pablo Guidotti y Jorge Avila salieron ayer con rapidez a responderle a Domingo Cavallo la acusación de «traidores a la patria» y cuestionaron al ministro con duros calificativos. Para Fernández la acusación de Cavallo es «ridícula» y opinó que ésa «no es la forma en la que se debe manejar un ministro de Economía».
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«Para Cavallo, aquellos que critican algún aspecto de la política económica forman parte de una gran conspiración contra la patria: esto me parece ridículo», manifestó Fernández. El ex ministro aseguró que el gobierno debe «tener cuidado» al denunciar «una conspiración de un grupo fundamentalista, porque en los mercados tiene la mayoría un pensamiento muy similar a lo que nosotros pensamos, que es asegurar la solvencia fiscal del Estado».
Roque Fernández expresó que si se critica a quien «dice que hay que tratar de ordenar las finanzas públicas, eso da terror en el sector financiero y bursátil local y mundial». Fernández afirmó: «Estoy en contra de devaluar, y de utilizar las reservas líquidas del Banco Central y de los fondos de pensiones, y de no proponer inmediatamente un cronograma de ajuste del gasto para parar la hemorragia de este déficit». «Todos los argentinos tenemos derecho a opinar», agregó el ex ministro de Economía.
El ex secretario de Hacienda Pablo Guidotti se mostró sorprendido por las críticas de Cavallo, y consideró que la postura del ministro de Economía «es parte de la vulgaridad y el autoritarismo que tiene muchas veces la política argentina». Para Guidotti, esta acusación «es una sorpresa; como Cavallo me conoce bien, voy a llamarlo para que me dé explicaciones sobre lo que dijo».
En este marco, Guidotti admitió: «Me siento un poco intimidado en que el Estado, a través de uno de sus ministros, declare como traidores a la patria a personas que están en el ambiente académico, que en realidad dieron parte de su esfuerzo para mejorar la Argentina». El ex funcionario aclaró: «No soy del CEMA ni nunca estuve allí. Viví en los Estados Unidos más de diez años y volví a la Argentina en 1992, porque creía que el país estaba cambiando. Hoy dirijo la escuela de gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella». Además, confesó: «No estoy afiliado a ningún partido político. Es más: en diciembre de 1999 voté a Fernando de la Rúa como presidente».
Con relación a la actualidad económica, Guidotti sentenció que «los números de deuda o de déficit fiscal que tiene la Argentina son perfectamente comparables con los que tienen otros países de la región, como Brasil y México». «Por eso, da la impresión que la Argentina está atrapada por la desconfianza, y la pregunta es cómo se sale de esta situación, a la cual se llegó por los errores de la política», puntualizó. No obstante, consideró que la política económica «tiene que dar una señal más fuerte con respecto a la reducción del déficit fiscal».
En tanto, Jorge Avila opinó que Cavallo está «desbordado» y aplica políticas «obsoletas». Avila dijo que Cavallo está «en franca declinación», y consideró que los mercados desconfían de la Argentina por «el desastroso manejo de la política económica».
• Desorientado
«El ministro está muy desorientado desde el primer día que pisó el Ministerio, porque tiene una forma de pensar que es equivocada y obsoleta, pues responde a la forma en que el mundo funcionaba hace 50 años y por eso digo que está oxidado», dijo.
A su criterio, «el problema argentino es definitivamente político. Este país no tiene una conducción política y económica sólida y orientada».
En declaraciones radiales, Avila sostuvo que el titular del Palacio de Hacienda «propuso la destrucción de la convertibilidad, algo por lo cual había ganado un gran prestigio internacional, devaluando el peso el 15 de junio pasado» con la creación de un dólar diferencial para los exportadores. «Debo admitir que sentí envidia por Cavallo, porque eliminó la hiperinflación, con una idea simple como la convertibilidad. Pero ahora, hace todo lo contrario», añadió. Según el economista, «la actitud de los mercados obedece a que quedaron escaldados después del desastroso manejo de la economía en este gobierno». Aseguró, además, que «nunca» habla con los inversores para pedirles que no inviertan en la Argentina, pero admitió: «Ojalá pudiera hacerlo, porque de esa forma ganaría unos pesos adicionales».
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