4 de noviembre 2004 - 00:00

Sacan jugo a vieja marca

«¿Por qué Coca-Cola se mete en el negocio de los jugos?», era la pregunta más escuchada ayer en el relanzamiento de la marca Cepita -adquirida por el gigante de Atlanta al grupo Peñaflor en abril pasado- en el Bajo Belgrano.

La respuesta es sencilla: porque lo hacen en casi todo el planeta a través de su división Minute Maid (competidora directa de Tropicana, la marca de su rival PepsiCo). De hecho, el año pasado habían hecho un poco feliz intento con la marca Hi-C, lo que los llevó a adquirir Cepita. Ahora invirtieron $ 32 millones -entre la compra, la remodelación de una planta en Monte Grande y gastos de promoción- para elaborar los jugos (en base a concentrados) de la marca que tiene más de 35 años.

La planta pertenece a una firma creada «ad hoc», Cican SA, en la que cada una de las « embotelladoras autorizadas» tiene un porcentaje que es proporcional a su territorio. Allí están FEMSA (Capital y GBA), Lee (sur de la provincia), Edasa, Polar, Guerrero y Yeje. El camino parece largo y arduo, porque se trata de un producto no económico (un litro supera los dos pesos) y los argentinos no acostumbran a desayunar con jugos. Por eso el mercado es de sólo 110 millones de litros/ año, lo que da menos de cuatro litros anuales per cápita (muy lejos de países desarrollados e incluso del Brasil, que duplica esa cifra). Cepita, por ahora, tiene un «share» de 8% en un mercado dominado por marcas como Bagio, Ades y otras regionales, y más económicas.

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