Sancata es un pueblo del sur de Córdoba, de menos de 2.000 habitantes. Allí en su casa estaba ayer Oscar Carreras, presidente de SanCor, mientras Néstor Kirchner y Hugo Chávez decidían el futuro de la láctea. Carreras y los demás directivos de la cooperativa no viajaron a Buenos Aires para participar de alguna de las actividades de la breve visita del bolivariano a la capital argentina.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿Desaire o desinterés mutuos? Finalmente, el resultado de la gestión parece decidido: Venezuela aportará una cifra a determinar en la forma de un préstamo, que se repagará con leche en polvo. La cifra del crédito -que debería ser utilizado para «salvar» a SanCor, que arrastra una deuda de más de u$s 190 millones que luego de renegociarla no pudo pagar- es uno de los temas que están discutiendo en Caracas (al menos hasta anoche) Italo Gastaldi (vicepresidente) Ignacio Uzcudun ( gerente general) y otros dos directivos de SanCor (su secretario y su gerente de planeamiento) con funcionarios del Ministerio de Finanzas venezolano. La otra es cuál será el precio que pagará Venezuela por la leche en polvo que le entregará SanCor para saldar ese empréstito.
Como se dijo hasta el hartazgo, la cifra que habían pedido los dirigentes cooperativistas rondaba los u$s 150 millones, suficiente para cerrar el capítulo deuda (contando con alguna quita que se negociaría con los acreedores). Después de acordar una asociación con el grupo Adecoagro -que tiene a George Soros como accionista principal-, surgieron voces contrarias a ese acuerdo y pocos días después la embajadoraen Caracas, Alicia Castro, se encargó de anunciar la primera «rebaja» en el crédito: ya eran u$s 120 millones al decir de la diplomática.
Negociaciones
La sorpresa final llegó cuando el propio Chávez -un día después de resultar reelectodijo que iba a salvar a SanCor con un préstamo de u$s 80 millones, una cifra obviamente insuficiente para cubrir sus pasivos.
Desde el martes los ejecutivos de SanCor están trabajando sobre los «detalles» del acuerdo final con los funcionarios chavistas. Las discusiones giran alrededor de incrementar esos u$s 80 millones y llevarlos lo más cerca posible de los u$s 150 millones originales. También se conversa sobre la tasa de interés implícita que representa la rebaja que deberá aplicar SanCor en sus ventas de leche en polvo a Venezuela respecto del precio internacional de ese commodity.
Las cantidades de leche y la extensión del acuerdo necesarios para saldar el empréstito dependerán finalmente de cuánta plata aporte Venezuela. Cuando se hablaba de u$s 150 millones el repago se haría con 5.000 toneladas anuales, a lo largo de ocho a diez años, dependiendo de la evolución del precio. Si en definitiva se « cierra» en ochenta millones, esas cifras deberían reducirse de manera drástica.
Decisión
Todos estos datos llegarán mañana en las valijas de Gastaldi y Uzcudun, que viajarán a Buenos Aires a primera hora. Sin embargo, y dado el fin de semana largo, la propuesta bolivariana sólo será dada a conocer el lunes cuando se reúnan los trece miembros del Consejo-Directivo de SanCor, los que deberán aprobar o rechazar (al menos en principio) la propuesta chavista. A diferencia de lo que sucedería en caso de ponerse a consideración el (ahora a todas luces fenecido) acuerdo con Adecoagro, que necesitaría el visto bueno de la asamblea de socios, la aceptación del crédito de Chávez sólo requiere la aprobación del Consejo Directivo. A esta altura de la negociación se descuenta que se lo aprobará.
Lo curioso además es que el crédito no debería ser excluyente respecto de la asociación con Adecoagro dado que San-Cor no desaparecería como cooperativa y se convertiría en socio minoritario (con 37,5%) de una nueva sociedad anónima en la que la firma de Soros tendría la mayoría (con 62,5%). Sin embargo, de lo poco que trascendió de las conversaciones en Caracas, se sabe que los venezolanos incluirían en el crédito una cláusula que gatillaría la devolución al contado e inmediato del monto prestado en caso de que se produjera algún tipo de acuerdo societario que modificara el actual statu quo de la láctea.
En tanto, el gobierno nacional no ha vuelto a tomar contacto con los directivos de San-Cor desde que el martes se reunieran Alberto Fernández y Felisa Miceli con Carreras y otros ejecutivos. Parecería que no hizo falta reforzar la idea de que de esta situación sólo se emerge con Chávez como prestamista.
Dejá tu comentario